Miércoles 5 de enero, 2011
Como saben, soy un fotógrafo. Tengo poco más de una década en este oficio que me ha dado un par de sonrisas y otro par de lágrimas. Un oficio tan bello como los colores refractados en un espectro de cristal y tan poco remunerados como los magros salarios de un profesor. He transitado muchas redacciones y he cubierto casi todos los rubros: la fotografía deportiva, política, espectáculos, publicidad, fotografía empresarial, paisajista, etc. Durante este tiempo he tratado de trasladar al papel la belleza del rostro de Maju Mantilla hasta el macabro escenario de una pirámide de cadáveres en el incendio de Mesa Redonda. Y bueno, este post, es para invitarlos a conocer un poco más la cámara que tienen en su poder. Conocer un poco más acerca de este lindo oficio que es la fotografía. Roberto Guerrero y Martín Pauca, ambos fotógrafos profesionales y amigos míos, han decidido ser miembros del capitalismo y han puesto una agencia de fotografía. Entre otras cosas van a ofrecer algunos cursos como redacción, fotoperiodismo y fotografía digital básica. Y yo seré el profesor de este último curso al que invito, cordialmente, a todos ustedes.
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Jueves 30 de diciembre, 2010
Año nuevo en la sangre de los asesinados.
Año nuevo en la sala de torturas
y en el ojo del hombre prisionero
donde un tiempo sin sol hace su nido.
Año nuevo en la mesa del tirano
y en la percha vacía del destierro.
Año nuevo en la madre y en el hijo
separados tan sólo por un puente.
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Jueves 23 de diciembre, 2010
No voy a decir su nombre, pero si alguien que lo conoce lee este texto sabrá de quién hablo. Era mi tío, es cierto. Un tío por parte de padre. Un tío casi lejano pero, a la vez, tan cercano a mi infancia. Un tío que cocinaba en mi casa. Barría. Lavaba. Me cuidaba. Un señor brilloso y trinchudo. Un tipo que prefería peinarse frente al espejo del baño porque en la sala se avergonzaba. El joven que se acostaba con una vecina. El joven quien me enseñó a bailar un trompo. Quien me dijo, por primera vez, ‘mira esa tía que se va por allá’. Un tío que preparaba el estofado de pollo más horrible de toda la historia culinaria peruana. Un tío que me dijo: “La ‘U’ es el mejor equipo del Perú”. Con quien escuchaba a Magneto. Con quien aprendí que la música romántica es la que más cercana está del alma. El que alguna vez lloró al frente de mi estupor. Un tipo incomprendido. Rechazado por su eterna bohemia. Por su particular forma de ver la vida.
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Domingo 12 de diciembre, 2010
Siete días tiene la semana. Veinticuatro horas tiene el día. Sesenta minutos tiene una hora. Cinco años tiene mi hijo y se le han caído dos dientes (no saben lo lindo que se le ve). Mi madre tiene sesenta y un años y diez operaciones. Dos prótesis de rodilla. Dos de cadera y dos hijos. Sesenta años tiene mi padre y la misma cantidad de hijos que mi mamá. Ambos tienen a sus papis en el cielo (al menos eso le decimos a Cristian). Jean Pierre, mi hermano, tiene mi edad menos nueve (ustedes resten). Hace dos y medio que usa braquets y sigue teniendo los dientes en la nuca. No recuerdo cuántos años tiene mi colegio, El Guadalupe, pero sé que son más de cien y es el primer colegio nacional del Perú. No sé cuántos tenga mi universidad, San Marcos, pero sé que es la primera universiad de América. Rosa tiene 27 años y estamos juntos hace dos, con nueve meses. Tiene un perro. Un gato y mató al conejo que algún día le regalé (luego se lo comió, la muy insensible). Tengo 34 años, nueve meses, veintinueve días, veintitrés horas y cuarenta y cuatro segundos de vida.
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Domingo 5 de diciembre, 2010
La mujer. Cuando Dios sacó una costilla del hombre, nunca pensó en lo que estaba a punto de crear con su divino poder. Las mujeres en mi vida siempre serán un punto de reflexión y meditación que acompañe una copa de pisco y varias disertaciones sobre lo que hacen con nosotros, lo varoncitos. Es tonto generalizarlas y es que cada una es un océano distinto y profundo de secretos y pasiones. Sin embargo, hay rasgos casi irrompibles en muchas de las féminas que he conocido a lo largo de mis trajinados 34 años. Desde mi madre hasta mi abuela. Desde mi primera enamorada hasta Rosa. Cómo quisiera tener una hija, apropósito. Cómo quisiera tener la infinita dicha de sentir el amor de una hija. El amor de un hijo es increíble (lo sé todos los días), pero Dios, por el momento, ha hecho que en casa solo haya una mujer como madre, mas no como hermana… ni como hija. Ante todo, lo único cierto es que este mundo no sería como es sin la presencia del colorete.
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Domingo 21 de noviembre, 2010
Cada gota que cae por la pequeña rendija de su techo de esteras lo distrae. Enciende los parlantes y, esta vez, la voz única de Edith Piaf acompaña al sonido que provoca el golpe de sus dedos en cada teclado de su vieja computadora. Hace un frío enrarecido y, poco a poco, cierra los ojos para sumergirse en un sentimiento que, seguramente, no es de él… pero quiere que sea suyo para apoderarse de un ficticio personaje y poder escribir lo que éste pueda sentir en una determinada situación. Y llora. Y ríe. Y se avergüenza. Y el rubor que se provoca en cada sentimiento es compartido por su teclado que trata de expresar lo que él desea sentir. Desde la agonía que le evoca la tristeza, hasta las explosiones de felicidad por cualquier tema irrelevante que sucede en una ficticia situación subliminal. Juan Vargas Llosa tiene 54 años y nunca ha publicado un libro… y tampoco quiere hacerlo. Solo escribir algunos gritos de libertad en un viejo blog que está perdido en una triple W.
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Domingo 14 de noviembre, 2010
Hace frío y estoy lejos de casa. Amaneció y estoy con resaca. No vino, sin embargo, un gesto de dolor ni de pesadez. Llegó, como frío baño en verano, una sensación de alegría y satisfacción. Esa mañana de resaca fue la más preciada de muchas. Y es que no esperé mil horas como un perro. Y en la noche tampoco me molestó la luna por la ventana abierta. Porque sabía que volvería. Porque en el fondo sabía que él es un loco que se dio cuenta que el tiempo es muy poco, así no invite el porrito que cruzó mil aduanas y mil países. Por eso le lancé la camiseta de Alianza Lima. Por eso le regalé la camiseta de mi selección. Porque yo sé que es un hombre pegado a una pelota de cuero y tiene el don de pegarle muy bien al balón… es un guerrero. No es miembro de la basura de la alta suciedad. Es miembro de los Abuelos de la Nada. De Los Rodríguez. Del corazón de Mercedes Sosa y de Carlos Gardel. Y es con sus canciones con las que yo me entrego al vino porque el mundo me hizo así y no puedo cambiar. Soy el remedio sin receta y su amor es, sencillamente, mi enfermedad. Es por eso, por Dios, que quiero que comprendas, que no puedes detener tanta emoción, que no me incomoda que repitas la misma canción, que no me entristece verte ir ya que me encanta verte regresar, que no me excita cagar en el mar, que no se puede cambiar de corazón como de camisa, sin antes perder un poco la sonrisa. Así que comprende que no siempre todo lo que termina, termina mal. Y solo por este motivo, que me carcome, es que quiero vivir dos veces para poder olvidarte… quiero llevarte conmigo y no voy a ninguna parte. Y lloramos y reimos y gritamos y bebimos y fumamos. Y es por tu recuerdo que tengo resaca… y no me jode. Es por todo esto que me duele hasta los cayos: por los polos vendidos. Por los amigos encontrados. Por los poemas recitados. Por la rebeldía a flor de piel. Porque siempre me detuve a escuchar una canción tuya en cualquier lado. Porque valoro la astucia de quienes nadan contra la corriente. De quienes transitan en contra de los caminos señalados. Porque siempre seguí el mismo sendero. Porque siempre seguí la misma dirección, la difícil, la que usa El Salmón.
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Sábado 30 de octubre, 2010
Este 11 de noviembre, ese genial artista argentino llamado Andrés Calamaro, pisará nuestra Lima para dar un concierto. Iré, eso es insoslayable. La última vez que vino a nuestra capital, Rosa y yo conocimos a una chica quien, llevada por la loca euforia de “predicar la palabra del señor”, imprimió unos lindos polos con el rostro del Salmón y, de pasada, no solo se gano unos soles, si no que se autofinanció su entrada en el lugar más costoso. Rosa, cubierta por la copionería (dícese del verbo copiar), me dijo: “Lucho, al siguiente concierto de Calamaro, hacemos lo mismo y todo nos saldrá gratis”. En su momento le dije que sí, que no había problema. En verdad eso hacemos todos los hombres cuando su mujer le propone algo que sucederá en un futuro incierto. Para ese entonces, Andrelo llegaba a Lima después de muchos años y supuse que volvería cuando yo ya no esté vivo o cuando Rosa, completamente aburrida de mi eterno letargo, termine conmigo. Pero, sorpresas de la vida, llega este 11 de noviembre, así que mi linda novia me hizo recordar esa vieja promesa que yo, la verdad, ya la había olvidado.
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Domingo 24 de octubre, 2010
Y si la vida se acaba mañana, desearía verte solo por un momento. Sostenerte por la cintura. Rozar mis dedos en tus labios. Acercarme a tu cuello y oler los olores de tu jabón. Cubrir tu mentón con mi nariz y besarte lentamente mientras aprisiono tu espalda. Escuchar el sonido de nuestros dientes mientras chocan y estallar cuando mi lengua descubra la tuya. Morderte despacio el labio superior… el inferior. Acariciarte la nuca y percatarme de la suavidad de tus manos para luego separarme y ver cómo tus ojos se desvían al placer… si la vida acaba mañana me encantaría hacerte el amor… por única y última vez.
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Jueves 7 de octubre, 2010
Es un gran día y, la verdad, no me apetece callar tanta satisfacción. Mario Vargas Llosa, nuestro escritor, ha ganado el Nobel de Literatura y, con ello, se hace justicia al mejor escritor vivo de nuestra época. Siempre lo dije y no desde ahora, él es el narrador en español más importante de las últimas décadas. Está por encima de muchos. Sin embargo, lo que más me alegra es que se lo den siendo fiel a la persona que es: un liberal ortodoxo y amante de la libertad. En su obra siempre se lee a un ser sincero y apasionado. El uso del lenguaje es simple, envolvente y directo. Sus dramas son paralizantes y su humor se resume en contar historias ‘reales’ y de la vida cotidiana, sin caer en el cliché y las cursilerías en los que normalmente caemos las distintas personas que estamos acostumbradas a escribir. Vargas Llosa, más allá que sus posturas políticas crispen los pelos a más de uno, es el peruano más ilustre en el presente (lo siento, Pérez de Cuellar). Créanme, esto es una fiesta nacional y todos debemos de festejar.
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Luis Iparraguirre
Nací el 15 de febrero del 76. Estudié comunicaciones en una viejísima universidad para luego pasar a ejercer el fotoperiodismo en distintos medios de la capital. Me sospecho un tipo poco sociable, olvidadizo crónico, flojo y, de vez en cuando, buen hijo y buen padre de mi único vástago. Mis amigos más cercanos no saben que tengo un blog. Otros, más lejanos y perdidos, me abrazan por medio de sus comentarios. Ahora, me dedico al fotoperiodismo en un conocido diario limeño. Amo el pisco. La buena música. El cine. Las letras de Vargas Llosa. Y mi blog, donde deposito numerosas narraciones que le dan vida y forma a Crónicas de Pollada.
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