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	<title>Crónicas de Pollada</title>
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	<description>Blog de Luis Iparraguirre</description>
	<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 01:52:11 +0000</pubDate>
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		<title>El día que Pablito conoció a Pablo</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 23:45:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Crónicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando las fuerzas se van. Cuando decides entregarte al poder del lado oscuro. Cuando te das cuenta que todo era una farsa. Cuando descubres que las sonrisas eran inventadas. Cuando te das cuenta que la mentira y el engaño son las armas con las cuales puedes vivir bien en una sociedad donde el dinero es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando las fuerzas se van. Cuando decides entregarte al poder del lado oscuro. Cuando te das cuenta que todo era una farsa. Cuando descubres que las sonrisas eran inventadas. Cuando te das cuenta que la mentira y el engaño son las armas con las cuales puedes vivir bien en una sociedad donde el dinero es lo más importante. <strong>Cuando el amor es una utopía.</strong> Cuando empiezas a protegerte. Cuando ya no te entregas como te entregabas. Cuando la felicidad no es solo un troncho de marihuana si no también un salario mensual. Cuando la amistad es solo <strong>un pacto pasajero entre traidores</strong>. Cuando te da vergüenza decir “te amo” por teléfono o por el chat. Cuando ya no te interesa ayudar a quien puedes ayudar. Cuando te das cuenta que nunca debes confiar en nadie. Ni en una mirada linda. Ni en un saludo cordial. <strong>Ni en un mensaje de texto.</strong> Ni en un amigo a quien tú creías sincero. Ni en un aprendiz. Ni en un maestro. Cuando te das cuenta que la vida no es como tú pensabas, <strong>pues allí recién eres adulto. </strong></p>
<p><span id="more-918"></span></p>
<p><a href="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/07/20100726elpepuvin_2.gif"><img class="alignnone size-medium wp-image-917" title="20100726elpepuvin_2" src="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/07/20100726elpepuvin_2-300x220.gif" alt="" width="538" height="364" /></a></p>
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		<title>La esperanza del fútbol peruano: Cristian</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Jul 2010 22:35:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Ensayos]]></category>

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		<description><![CDATA[Me ha gustado el mundial de Sudáfrica. Desde las vuvuzelas hasta Nelson Mandela. Todo lindo. Y también los equipos. Todos. Este deporte es inherente a todos nosotros y la fiesta debe de continuar siempre. Claro que quería hablar de este tema y, como para cerrar la fiebre mundialista, lo hago hoy que acaba de terminar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me ha gustado el mundial de Sudáfrica. Desde las vuvuzelas hasta Nelson Mandela. Todo lindo. Y también los equipos. Todos. Este deporte es inherente a todos nosotros y la fiesta debe de continuar siempre. Claro que quería hablar de este tema y, como para cerrar la fiebre mundialista, lo hago hoy que acaba de terminar la mayor fiesta deportiva de todo el mundo. Alguna vez le dije a mi buen amigo Jorge “Coco” Moreno, que me gustaba el tenis. Él me dijo que no entendía cómo me podía gustar un deporte <strong>en el que no hay contacto físico.</strong> Buen punto ¿no creen? El tenis es un lindo deporte, pero el fútbol es otro nivel. Holanda vs España. El buen fútbol vs la táctica. La habilidad y el toque vs la inteligencia y la fuerza. La alegría del campeón y la tristeza del perdedor. Las dos caras del fútbol. <strong>Las dos caras de la vida.</strong> No piensen que soy un erudito del fútbol, para nada: mi favorito antes del mundial era Brasil y en la final le aposté a Holanda… ahora lo único claro es: <strong>¡Viva el pulpo Paul!</strong></p>
<p><span id="more-912"></span>Sin embargo, la copa <strong>“El Testículo de Oro”</strong> es para Uruguay. Un amigo me decía que envidiaba a los uruguayos quienes tienen guerreros en el campo, a comparación del juego delicado de Claudio Pizarro, por ejemplo. El otro destacable fue Chile y Marcelo Bielsa. Su estilo vertiginoso da miedo a cualquiera y ha llevado a nuestro vecino país a un estado de locura futbolera por el orgullo de ver los colores de su país en la vitrina mundial. Pese a quien le pese, <strong>Chile es mucho más que nosotros</strong>… y bien por ellos.</p>
<p>Argentina siempre fue un chiste de mal gusto. El equipo de Pekerman fue más sólido que el de Maradona, más allá que hayan llegado ambos a la misma instancia. Un argentino, en la cancha de juego, mata por su camiseta y Maradona trafica con ese falso orgullo por sus colores, ya que la historia de este deporte confirma que no solo con garra y corazón se gana un mundial… también importa la táctica y el juego en colectivo: <strong>Messi no es Maradona y Argentina no es Barcelona.</strong> Así que es un gran error pensar que un jugador hará solo el milagro… eso sucede cada cuatro mil años cuando Júpiter se alinea con Saturno y nace un iluminado como el gran Diego o Pelé o Zidane… y Messi está lejos de eso, caballero: <strong>es un Ronaldinho más.</strong></p>
<p>Hablando de Brasil, pues tengo que decir que el mejor Brasil le gana dos a cero al mejor España. Lo malo de Brasil (y esto es repetitivo en su historia) es el arco. <strong>Tienen caca pura en el arco</strong>… lo otro es que si le das un golpe no se reponen: <strong>enloquecen</strong>. O sea, les falta madurez. Así que España es el justo ganador. Recuerden que empezó perdiendo y Casillas empezó cagándola. Pero allí está la madurez de los grandes, en saber reponerse y seguir avanzando: <strong>España campeón y Casillas es de lejos el mejor arquero de esta copa.</strong></p>
<p><a href="http://elcomercio.pe/noticia/509206/casillas-campeon-portero-espana-beso-sara-carbonero-plena-entrevista">El temperamento y la sobriedad</a> del capitán de la selección española son impresionantes. Ya se dice: España es Barcelona más Casillas (Valdés, suplente de Casillas, es arquero titular del Barza, pero no está a su altura). Es así, que siguiendo esta filosofía sobre el fútbol (para saber ganar hay que saber defenderse), pues tuve esta conversación con Cristian, mi hijo:</p>
<p>- Hijo, sabes que tu abuelo fue arquero.<br />
- Sí.<br />
- Sabes que yo fui arquero.<br />
- Sí<br />
- Sabes entonces que, por genética, tú tendrías que ser un buen arquero.<br />
- ¡Qué es genética?<br />
- Las habilidades y características físicas que se pasan de padres a hijos.<br />
- No entiendo.<br />
- Olvídalo, pero igual créeme: tu tendrías que ser un gran arquero. Y si te preparo desde ahora no serías un arquerito más, si no que podrías ser el arquero de la selección peruana, porque aquí, en nuestro país tercermundista, solo le dan bola a los delanteros y a los volantes de creación más no a la defensa ni mucho menos al arquero: normalmente tapa el que peor juega. Así que tú serás arquero, el mejor de todos.<br />
- Pero yo quiero meter goles, mi papá cholo - su abuelo, mi padre, - dice que yo tengo que meter goles y los arqueros no meten goles.<br />
- Pichuladas, pichuladas, los goles son meros adornos si uno no se sabe defender: mira a ese arquero español cómo levanta la copa del mundo. Es el capitán. Y tú podrías ser un nuevo Casillas. Para que un buen equipo triunfe, tiene que tener un gran arquero, a menos que tu equipo sea Brasil que con una torreja de Arquero como Tafarel gane un mundial. Estamos en el Perú, un país que más que atacar debe de aprender a defenderse.<br />
- ¿Y tú me vas a enseñar a ser arquero?<br />
- Claro, hijo, por supuesto.<br />
- Pero papá, si yo te meto goles.<br />
- Es que ya estoy viejo, hijo, en cambio tú eres jovencito y si la luchas, la haces… ¿qué dices?<br />
- ¿Ya te pagaron para que me arregles mi Play Station?</p>
<p><strong>Nadie me hace caso.</strong> Y seguro nadie leerá este post. Igual, tengo que decir que me encantaría ver a mi país en un mundial, pero claro, primero quiero verlo clasificar. Primero quiero que haya unidad. Ya me tienen cojudo con eso de que se vaya Burga. La democracia, en todos los niveles, tienen sus reglas y, caballero, la Federación Peruana de Fútbol (que es una entidad autónoma al estado peruano), también. Igual, lo único que me jode es que no pude terminar de juntar todas las figuritas de mi album del mundial. <strong>Ya será para La Copa América. </strong></p>
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		<title>Quiero vivir</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Jun 2010 17:05:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Crónicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si pudiera vivir nuevamente mi vida.<br />
En la próxima trataría de cometer más errores.<br />
No intentaría ser tan perfecto, <strong>me relajaría más.<br />
</strong>Sería más tonto de lo que he sido, de hecho<br />
tomaría muy pocas cosas con seriedad.<br />
<strong>Sería menos higiénico.</strong><br />
<span id="more-910"></span>Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría<br />
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.<br />
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería<br />
más helados y menos habas, <strong>tendría más problemas<br />
reales y menos imaginarios.<br />
</strong>Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente<br />
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.<br />
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener<br />
solamente buenos momentos.<br />
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;<br />
<strong>no te pierdas el ahora.<br />
</strong>Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,<br />
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;<br />
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.<br />
Si pudiera volver a vivir comenzaría <strong>a andar descalzo</strong> a principios<br />
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.<br />
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres<br />
<strong>y jugaría con más niños,</strong> si tuviera otra vez la vida por delante.<br />
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.</p>
<p><strong>Instantes. Polémicamente atribuido a Jorge Luis Borges</strong></p>
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		<title>Hacer el amor</title>
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		<pubDate>Sun, 23 May 2010 15:56:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Ensayos]]></category>

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		<description><![CDATA[Muchos (todos) han sucumbido por los remolinos del amor. Desconocen, sin embargo, las diferencias que hay entre el amor y el enamoramiento; y hay una enfermiza confusión entre ambas emociones. Utilizo la palabra enfermiza no por puro capricho ni por pura pose. Es sabido que muchos pierden la cabeza por “amor”, cuando la verdad es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muchos (todos) han sucumbido por los remolinos del amor. Desconocen, sin embargo, las diferencias que hay entre el amor y el enamoramiento; y hay una enfermiza confusión entre ambas emociones. Utilizo la palabra enfermiza no por puro capricho ni por pura pose. Es sabido que muchos pierden la cabeza por “amor”, cuando la verdad es que solo están enamorados. La cantidad de muertes que tienen ambas emociones son mayores a la cantidad de muertes que tiene cualquier enfermedad (incluyendo La Peste Bubónica): ya sea suicidio o asesinato, el amor y el enamoramiento siempre han sabido hacer perder la cabeza hasta del más sensato (hasta Jesucristo amó). En esta oportunidad quiero empezar con otra sección en mi blog llamada <strong>Ensayos</strong>, donde analizaré, desde mi perspectiva y experiencia, diversos temas. En este caso: el amor y el enamoramiento.</p>
<p><span id="more-906"></span><strong>Del enamoramiento y otros excesos:</strong></p>
<p>Estar enamorado no es descubrir lo bella que es la vida, como decía Raphael. Muchos confunden este común sentimiento con el amor, cuando este placer (el amor) todavía está muy distante del enamoradizo. El enamoramiento, comúnmente, nace cuando conoces a una persona que te impacta de cualquier manera: ya sea de forma intelectual o física. Cuando digo intelectual no digo que uno se enamora de cualquier nerd o cerebrito que pulula en una biblioteca y que se sabe de paporreta todas las leyes de Albert Einstein. Una <strong>persona inteligente es un ser equilibrado y sobrio.</strong> Una persona que transmite sensatez y templanza es una persona que demuestra madurez y misterio. Dicha mezcla es fatal para muchos o muchas. Esa persona posee, a veces sin saberlo, una gran fuerza atractiva para las personas que los rodea: las palabras justas y las emociones controladas siempre harán de alguien un manjar a la hora de conversar. Ribeyro decía que la belleza de una mujer radica <strong>“en la distancia de una conversación”.</strong></p>
<p>En el tema físico, no hay mucho que decir. Solo que influye mucho los tipos de mujeres u hombres que son afines a nuestras inquietudes propias de la cultura que nos rodeó en el momento de nuestro crecimiento. En nuestro país, que desde siempre ha vivido con un prototipo occidental estadounidense, es común que impresione al peruano una persona con las características físicas de Brad Pitt o Angelina Jolie <strong>(poto blanco así sea de hombre, dice un conocido refrán machista).</strong> Pero, como dije, eso depende mucho del contexto cultural donde creció.</p>
<p>En el enamoramiento hay una burbuja creada en el subconsciente de la persona enamorada, en el que crea situaciones increíbles y novelescas: crea realidades que no son, necesariamente, una verdad absoluta. Se encuentra feliz todo el día por las endorfinas liberadas por nuestro cerebro: es como una droga del que todos estamos propensos. Hay muchos que solo viven de este momentáneo placer y, cuando esta sublimación desaparece pues, tontamente, deciden separarse. <strong>“la magia se fue”, </strong>dicen, cuando no se dan cuenta que recién están a punto de entrar a otra etapa: <strong>el amor.</strong></p>
<p><strong>Estar enamorada es ver a una persona perfecta.</strong> Y si esa persona perfecta muestra inquietud por el enamorado pues hay una explosión de placer. Sin embargo, cuando el idilio del enamoramiento se va y la persona inteligente demuestra que tiene un mal carácter o que la persona linda envejece, pues ese enamoramiento desaparece como una burbuja de jabón. Y allí empieza la decepción. <strong>“Ya no lo amo”,</strong> esbozan, pero ni siquiera han llegado a esa etapa.</p>
<p>Hay personas, repito, que terminan una relación de años por culpa de esto: porque son adictas a estar enamoradas y, peor aun, terminan su relación de muchos años porque encontraron a otra persona “tan linda o especial” con quien se sienten nuevamente ‘enganchados’. O sea, terminan una relación por una canita al aire. Y es allí donde llega el vacío y la soledad: nunca encuentran el amor, ya que el enamoramiento, quiéranlo o no, <strong>tiene un principio y un final.</strong></p>
<p><strong>Del amor y otros placeres:</strong></p>
<p>El amor sí es llorar cuando nos dice adiós, como dice José Luis Perales. <strong>Uno empieza a amar cuando deja de estar enamorado.</strong> Cuando, con su compañero, empiezan a explorar la personalidad del uno con el otro. Cuando liman sus “roches”. Cuando perdonan las ofensas. Cuando tratan, entre sí, sus malos caracteres y conversan sus traumas. Cuando entiendes que la persona que escogiste no es perfecta ni mucho menos un príncipe azul ni una princesa encantada. Cuando amas a alguien ves sus defectos y ayudas a esa persona a superarlos. A mejorar cada día más y, por añadidura, a mejorar la relación.</p>
<p>Amar requiere mucho tiempo. Uno no ama a primera vista. Uno aprende a amar a la persona que tiene al lado. Es por eso que es un inmenso error dejar a alguien por enamorarse de otro, cuando, en verdad, la tarea será aprender a amar a otra persona que tiene otros “defectos” que tendrás que superarlos. Es una tarea ardua y, sobre todo, larga. Toma mucho tiempo amar a alguien. Por eso, duele más terminar a una pareja que amas que terminar un sencillo enamoramiento.</p>
<p>Muchos no sienten el amor, ya que lo confunden con estar enamorados. Muchos creen que no aman, cuando en verdad tienen al compañero o compañera de su vida al lado. <strong>El amor existe.</strong> El amor es puro e impoluto. Pero muy dejado de lado, por culpa del enamoramiento. <strong>No está mal enamorarse: es maravilloso.</strong> Pero solo es el primer paso para algo superior, para algo divino y totalmente humano: <strong>el amor.</strong></p>
<p>El amor es poner en una balanza lo bueno y lo malo de una persona y después amarla. El amor es un dar y no esperar recibir. <strong>El amor nace de la convivencia.</strong> De compartir tu vida con esa persona. De sueños mutuos. De proyectos a futuro. De hijos para amarlos y educarlos. <strong>De lágrimas… de muchas lágrimas.</strong> De risas también, y cervezas, claro está. El amor es encontrar el placer de conversar horas y horas, sobre temas tan dispersos como lo rico que es comer un asado de tira en término medio o cómo el clima cambia cada día más.</p>
<p>Porque es cierto que te gusta mucho esa persona de quien te has enamorado. Es cierto que la admiras demasiado por lo inteligente que es. Es cierto que estás agradecido por todo lo que hizo por ti… pero no la amas. Porque empezamos a amar no cuando conocemos a la persona perfecta, si no cuando apreciamos a un ser <strong>completamente imperfecto.</strong></p>
<p>El amor no muere. Se asesina. El amor no cambia. Se acomoda. El amor no es babear por alguien. Es entender a alguien. El amor no es querer tener sexo. Es la necesidad de sentir calor al despertarse cada mañana. El amor es querer los defectos y los pequeños detalles de tu pareja: desde los ronquidos, hasta pelear por el control remoto. Porque al final eso es lo que más se extraña cuando uno está lejos del ser amado. Esos pequeños detalles que hacen de tu compañero o compañera una persona especial y única y, por añadidura, <strong>te hacen sentir especial y único.</strong></p>
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		<title>Water resist *</title>
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		<pubDate>Sun, 09 May 2010 16:12:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Juanes]]></category>

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		<description><![CDATA[Juan Ridículo tiene 20 soles en el bolsillo y quiere comprarse un reloj que vio en un puesto ambulante allá por el Centro de Lima. En el Perú gobierna un tal Alan García y el país es un caos. Juan es hincha de un equipo llamado Alianza Lima que acaba de perder el campeonato contra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Juan Ridículo tiene 20 soles en el bolsillo y quiere comprarse un reloj que vio en un puesto ambulante allá por el Centro de Lima. En el Perú gobierna un tal Alan García y el país es un caos. Juan es hincha de un equipo llamado Alianza Lima que acaba de perder el campeonato contra Universitario con un gol de Roberto Martinez. <strong>Juan odia a Roberto Martinez.</strong> Pero lo odió más cuando se enteró que se casaba con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gisela_Valc%C3%A1rcel">Gisela Valcárcel </a>y lo odió peor cuando se enteró que se volvería a casar ahora con <a href="http://www.google.com.pe/search?hl=es&amp;q=viviana+rivasplata&amp;aq=f&amp;aqi=&amp;aql=&amp;oq=&amp;gs_rfai=">Viviana Rivasplata</a>. ¿Por qué un aliancista no es quien besa a Viviana Rivasplata y a Gisella Valcárcel en vez de esa gallina cochina y suertuda?, piensa mientras pega sus figuritas en un viejo álbum de editorial Navarrete. Juan tiene una amiga llamada Rosmery. A ella le gusta sentir el roce que produce con sus dedos cuando toca las arrugas que se forman en los labios de Juan, a la hora del recreo. Juan Ridículo es tan ridículo que se enamora cada vez que ella hace eso. <strong>Juan tiene nueve años.</strong></p>
<p><span id="more-895"></span>A Juan le encanta ver la calle a su corta edad. Mira a los niños que trabajan en las calles y a los vendedores de libros del jirón Quilca. A los emolienteros y sus sábanas de vapor. A los cobradores de micros. A las prostitutas y sus bebés. A los payasos ambulantes con quienes se reía hasta hacerse pichi en los pantalones. Le encanta ver el hilo de saliva que le cuelga a un tipo ebrio en el bar Queirolo y los robos de carteras con metida de mano. Pero lo que le mueve más, lo que desea desde que lo vio, es un reloj que estaba colgado siempre en el mismo lugar, del mismo puesto ambulante y el mismo señor atendiendo a la clientela. Un señor de pequeña estatura a quien todos llaman Francisco es el dueño de ese puestito que siempre huele a ruda. Juan Ridículo quiere ser como él cuando sea grande. Quiere ser dueño de un puesto en el que pueda vender cortaúñas, lupas, casinos, condones Sultan, vaselina, brújulas, pilas, casinos, lapiceros, y, por supuesto,<strong> ese reloj marca Casio.</strong></p>
<p><strong>Juan Ridículo moría por ese reloj.</strong> Qué lindo reloj, pensaba. De correa negra y gruesa caparazón. En medio de él decía, en letras doradas, <strong>Water resist</strong>. ¿Qué es Water resist?, le preguntó a Francisco y éste, medio malhumorado por ver todos los días al mismo niño baboso que se pajea mirando el mismo reloj, le contesta: Significa que ese reloj es acuático. ¿Qué significa acuático?, le volvió a preguntar Juan, ridículamente curioso. Pero Francisco, quien justo ese día estaba con una resaca que lo hizo vomitar toda la mañana, no tenía tiempo para estupideces y le dijo: ‘significa que si lo metes al agua no se malogra, ahora vete a tu casa’.</p>
<p>Si lo metes al agua no se malogra. Se repetía estupidizado recordando la vez que lavó el televisor recién comprado <strong>‘porque estaba sucio’</strong> y se malogró. ¡Todos los artefactos se malogran con el agua! Le dijeron sus padres luego de que estallara el televisor en la sala de su casa al momento de encenderlo, luego de la lavada. Juan Ridículo pensó que había descubierto algo que sus padres no sabían: hay un artefacto que no se malogra cuando lo metes al agua: el reloj Casio de Francisco que cuesta solo 20 soles. Por eso ahorró por casi un mes para poder tener ese reloj en las manos y demostrarles a sus padres que él era muy listo por comprarse un reloj que no se malogra con el agua. Un reloj mágico. Único. Lindo. Un reloj que él luciría para que Rosmery dejara de tocarle los labios con sus dedos y, quizá, <strong>se anime a casarse con él</strong>. A tener muchos hijos. Y ser felices debajo de la cama de sus papás donde tenía su guarida escondida con sus juguetes y almohadas. Todo por que él y nadie más que él, pudo comprarse un reloj que es a prueba de agua. Un reloj que lo dejaría para siempre en la memoria de todos sus seres queridos. Un reloj Casio. Un reloj del puesto ambulante de Francisco <strong>y que solo cuesta 20 soles.</strong></p>
<p>Así que llegó el día: Ni bien terminaron sus clases se fue hacia el puesto de Francisco para comprar lo que sería su boleto a la felicidad. Toma Francisco, 20 soles, y dame mi reloj. Eso. Nada más que eso. Así, con el reloj en su muñeca, se fue a casa corriendo. Era el día más feliz de su corta vida. Qué lindo reloj pensaba, mientras miraba sus letras en medio de ese perfecto círculo: Water resist. Y así, al cruzar la puerta de su casa, miró a sus padres quiso gritarles la noticia, pero algo lo detuvo. Primero quería probar esa magia antes de mostrárselos. Así que se metió al baño, abrió el grifo del agua y dejó caer muchos chorros encima del reloj. <strong>¡Funciona! ¡Funciona!</strong> Gritó para que lo escuche todo el mundo: sus padres, Rosmery y el pesado de Francisco que le cobró dos soles más por las pilas. Pero, de pronto, la pantalla del reloj se entumeció. Rápidamente, Juan sacó la muñeca del chorro que caía sin cuidado y vio a través de la luna que estaba llena de agua por dentro.</p>
<p><strong>El reloj se malogró al instante.</strong> Juan Ridículo se sintió muy ridículo. Juan no sabía qué hacer. Eran 22 soles. Todos sus ahorros. No tenía fuerzas para ir a reclamarle a Francisco. No tenía fuerzas para decirle a sus padres lo que le había pasado. Juan Ridículo, con sus nueve años, cargó su reloj inservible a su cuarto y lo miró por muchos segundos y minutos esperando, sin fortuna, a que las manecillas vuelan a funcionar. Juan se enojó mucho y lloró más. ¡Pero si allí dice Water resist que significa que es acuático! Se decía a sí mismo sin encontrar una explicación coherente… hasta que halló una: <strong>Todos son unos mentirosos:</strong> allí dice Water resist, pero no es Water resist. “Todo artefacto se malogra con el agua”, recordó a su madre y enrojeció por ser tan tonto. Tan torpe. Tan ridículo. Nunca más me compraré un reloj. Se dijo. Todos son unos mentirosos. Nunca más.</p>
<p><strong>25 años después</strong></p>
<p>Juan Ridículo tiene 20 soles en el bolsillo y quiere comprarse un par de sandalias. En el Perú gobierna, por segunda vez, un tal Alan García y el país es, nuevamente, un caos por la nauseabunda corrupción. Juan es hincha de un equipo llamado Alianza Lima que acaba de perder, en el último minuto de juego, con <a href="http://elcomercio.pe/noticia/473820/prensa-internacional-gol-que-elimino-alianza-copa-fue-invalido">un gol ilegítimo</a>, contra la U de Chile, por su pase a cuartos de final de La Copa Libertadores. Juan Ridículo quiere torturar, castrar, despellejar, violar, sodomizar y luego pasarle 2500 voltios de electricidad por los testículos a ese árbitro hijo de las tres mil putas <a href="http://elcomercio.pe/noticia/473820/prensa-internacional-gol-que-elimino-alianza-copa-fue-invalido">que nos robó el partido.</a></p>
<p>Juan está mirando al cielo mientras flota en las aguas de una piscina que queda en un centro recreacional de Chosica. En el otro extremo de la piscina se encuentran sus alumnos de fotografía quienes descansan luego de largas horas de sesión fotográfica. Juan sigue mirando al cielo sonriente y recuerda que Rosmery nunca le dio mayor bola más allá de excitarse cada vez que ella le tocaba los labios con sus dedos. Y, de pronto, levanta la muñeca izquierda que se hallaba sumergida dentro del agua llena de cloro y mira las letras que se encuentran en medio de la pantalla de su nuevo reloj que dice: <strong>Water Resist.</strong></p>
<p><strong>Aquí Juan Ridículo con su reloj (ahora sí Water resist) </strong><strong><br />
pensando en cómo asesinar a un árbitro ecuatoriano.</strong><br />
<a href="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/05/_mg_5697-2.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-896" title="_mg_5697-2" src="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/05/_mg_5697-2-300x200.jpg" alt="" width="387" height="250" /></a></p>
<p><strong>* A Élida Quiñones, Feliz día de la madre, preciosa.</strong></p>
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		<title>El amargado de Juan Bilis</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Apr 2010 15:13:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Juanes]]></category>

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		<description><![CDATA[A Juan Bilis le molesta la política nacional. ¡Cómo alguien no pone orden en este gallinero!, dice al leer todas las noticias de corrupción de este gobierno. A Juan Bilis le irrita ser hincha de Alianza Lima y ver cómo su equipo pierde el partido contra Estudiantes de Argentina (campeón de América) en el último [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A Juan Bilis le molesta la política nacional. ¡Cómo alguien no pone orden en este gallinero!, dice al leer todas las noticias de corrupción de este gobierno. A Juan Bilis le irrita ser hincha de Alianza Lima y ver cómo su equipo pierde el partido contra Estudiantes de Argentina (campeón de América) en el último minuto del descuento, por penal y que su arquero lo tape pero que, ¡por ser hincha de un equipo que siempre será segundo!, ¡por ser hincha de un equipo lleno de tanta mala suerte y tanto negro cagón!, el rebote sea cogido por el delantero contrario y meta el gol de la derrota. A Juan Bilis le jodió en el alma enterarse sobre la homosexualidad de <a href="http://elcomercio.pe/noticia/464753/aparente-confesion-homosexualidad-actor-porno-rocco-siffredi-causa-polemica-internet">Rocco Siffredi</a>, el único súper héroe de carne y hueso, ¡no puede ser!, ¡todo era una farsa!, ¡la vida no vale nada!, grita frente a la computadora leyendo la noticia en la página web de El Comercio. <strong>A Juan Bilis le molesta mucho apellidarse Bilis. </strong></p>
<p><span id="more-887"></span>Juan fue fotógrafo de un diario limeño. Le molesta haber estudiado cinco años de su vida en una universidad para hacer fotografías a libros para la sección de culturales o hacer reproducciones de otras fotografías de quien en vida fue una mujer asesinada por cuarenta puñaladas que su pareja le propinó, para la sección de policiales. Juan Bilis piensa que mejor hubiese sido ingeniero, como quería su madre o agrónomo, como quería su padre. Está amargado por ser fotoperiodista. Por soportar que pongan la peor foto con el peor corte. Por soportar los gritos cuando se equivoca y no recibir ni un ‘bien hecho’ cuando hace un buen trabajo. A Juan le jode no tener un buen editor, pero se jodió más cuando le robaron una cámara de cuatro mil dólares.<strong> Pero se jodió peor cuando se enteró quién se la robó</strong>. A Juan Bilis le incomoda la mentira y la pizza sin orégano.</p>
<p>A Juan Bilis le preocupa ser explosivo cada vez que algo malo le ocurre. La última vez que visitó a un sicoanalista y este le preguntó sobre su infancia, él le contestó: ¿Y a ti qué te importa? ¡Barbón metiche! Y se fue sin importarle haber pagado cincuenta dólares por la consulta. Juan es muy soberbio y se sospecha más inteligente que los sicoanalistas por eso <strong>cree que nadie puede ayudarlo.</strong> Juan sabe que todo puede terminar peor si es que no trata su mal humor, ya que puede perder su trabajo o, peor aun, volver a renunciar a uno. Sabe que tiene que ver por su hijo. Por eso le jode más bajar la cabeza así crea él, desde el fondo de sus entrañas, que tiene razón: que lo mandaron al lugar equivocado y fue por eso que se perdió ‘la foto’. Que es culpa del jefe de informaciones. Que el chofer es muy lento. Que un policía detuvo la móvil y el chofer estaba sin licencia. Pero no.</p>
<p>A Juan Bilis le preocupa el vacío legal en el que transitan los consumidores de cannabis, por eso es parte del grupo peruano llamado <a href="http://legalizaperu.wordpress.com/">Legaliza Perú </a>cuyo fin principal es promover la legalización del autocultivo de esta generosa plantita milenaria. Juan desea tener la experiencia de plantar una semilla y verla crecer. Poco a poco. Día a día. Experimentar con la naturaleza. Experimentar con una vida. Y claro, le fascinaría probar el fruto de esos meses de cuidado, pero le crispan los pelos de saber que es <strong>un acto ilegal</strong>. Él no quiere joder a nadie y que nadie lo joda a él. <strong>¿Por qué tiene que ser ilegal ser feliz sin molestar a nadie?</strong>, se pregunta en cada calada que le da a su cigarrillo, antes de ver Prensa Libre en América Televisión.</p>
<p>Juan Bilis tiene un hijo a quien ve crecer y ser más inteligente cada día. <strong>Se siente orgulloso por ser su padre.</strong> Pero le irrita verlo jugar y hacer destrozos dentro de su carro y le molesta más cuando le hace preguntas que él no sabe contestar. A Juan no le gusta ver que su hijo inspeccione la cocina cuando están cocinando pero le encanta firmar su libreta de notas y ver que el dinero que gasta en su educación da sus frutos cuando lo escucha hablar en inglés y en chino, y cuando lee casi de corrido algunos cuentos en castellano y todo esto a sus cortos seis años.</p>
<p>Mister Bilis tiene un blog desde hace más de cuatro años. Allí es el único lugar donde se siente completamente libre. Trata de ser como es sin problemas o prejuicios. Siempre ejerció un estilo libre e intimista y autodestructivo; y es por eso que no relee sus textos porque cree que muere poco a poco con cada palabra que escribe. Sabe que nadie está obligado a leer, por eso no se pone trabas al escribir. <strong>En el fondo solo quiere ser un escribidor.</strong> Desea encontrar un trabajo donde le paguen por escribir lo que siempre escribe, pero como sabe que eso es imposible, trata de vivir su vida en Internet de la mejor manera. Así es que, en cualquier momento, a su estilo libre añadirá comentarios de política, deportes y todo lo que le apetezca comentar. Sabe que un escritor debe de contribuir al debate para el desarrollo nacional.</p>
<p>Juan Bilis trabaja ahora como profesor. Se siente bien dictando clases y ver que sus alumnos aprenden lo poco que sabe de fotografía y trata de aparentar ser un hombre serio y responsable… pero cuando un alumno le dice que lo vio vendiendo <a href="http://cronicasdepollada.com/cronicas/86/">caramelos en un video</a> en la web o que leyó la <a href="http://cronicasdepollada.com/cronicas/52/">carta de amor</a> que le escribió a <a href="http://cronicasdepollada.com/cronicas/60/">una ministra de estado</a>, se irrita por el payaso que quiere dejar atrás y ese hombre serio que aparenta se ruboriza y trata de cambiar de tema. Se avergüenza de las estupideces que hizo impulsado por el chongo y la chacota, pero se jode más al saber que sus alumnos husmean su vida en Google. Por eso sacó su perfil del Facebook y eliminó su Hi5. ¡Son unos pesados! ¡Todos son chismosos! ¡Que solo lean mi blog si quieren saber algo de mí! Dice para sí mismo renegando avergonzado, mientras los alumnos comentan que lo vieron <strong>caminando entre palomas</strong> en Youtube.</p>
<p>Juan quiere madurar y no guardar rencor. Juan quiere ser agradecido, por eso tiene una piedrita en su llavero que besa todos los días y da gracias por algo en especial. Por algo que él cree que vale mucho en su vida: como su madre. Como su hijo. Como ese viejo disco de Sabina o el viejo poemario de César Vallejo que su padre le regaló cuando era niño. <strong>Él no piensa en el futuro.</strong> Quiere vivir el presente con intensidad. Quiere dejar de ser un amargado. Por eso piensa en darle otra oportunidad al sicoanalista barbón y metiche.</p>
<p><strong>Juan Bilis es un renegón.</strong> Un inmaduro muchacho que se quedó congelado en el tiempo de su crecimiento. Por eso trata de no juntarse con nadie. Porque no quiere herir a nadie. Trata de ser un caballero, porque no lo es. Trata de usar camisa, cuando extraña a gritos un polo desteñido y un par de sandalias. Juan extraña esas tardes impresionantes en las que salía con un par de latas de cerveza y medio cigarrillo de marihuana a pescar a la Costa Verde. Extraña a sus amigos. A sus amigas. Extraña las borracheras en las calles de Barranco y los gritos de libertad frente a un concierto de Daniel F.</p>
<p>El señor Juan Bilis quiere regresar al colegio Guadalupe donde estudió secundaria para leer versos de Calderón de la Barca y hacer poemitas eróticos a sus amigos del salón, a cambio de un pan con pollo deshilachado y mayonesa. Porque es tan estúpido que extraña esos años en los que conoció a sus mejores amigos. Esos años en los que solo le importaba cumplir con sus tareas y tener una camisa limpia para ir a estudiar. Sentir lo que sintió la primera vez que sacó un veinte. O sentir lo que sintió la primera vez que vio a <strong>una mujer sonriente y desnuda</strong>. En vez de eso, Juan mira como sus cabellos se caen poco a poco mientras pasan los años. Como las arrugas empiezan a salir sin que él se de cuenta y cree que es hora de dejar de apellidarse Bilis y procesar la bilis que produce dentro de sí cada vez que la mierda asecha. Por eso quiere cambiar. Por eso quiere ser una mejor persona. Por eso mira las estrellas desde su balcón con algo de esperanza mientras escucha, gracias a sus audífonos, una vieja canción de La Bersuit Vergarabat.</p>
<p><strong>La canción preferida de Juan Bilis, por estas épocas: Mi caramelo, de La Bersuit Vergarabat</strong><br />
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		<title>El chato Roger</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Apr 2010 14:28:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Crónicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Los amigos de la adolescencia son a quienes más extraño. Ellos se colaron dentro de mí y no me molesta. Me encanta que así sea. Muchas veces, al salir del trabajo y al pasar cerca de la casa de alguno de ellos, me lleno de un sentimiento muy similar a la nostalgia. La cantidad de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los amigos de la adolescencia son a quienes más extraño. Ellos se colaron dentro de mí y no me molesta. Me encanta que así sea. Muchas veces, al salir del trabajo y al pasar cerca de la casa de alguno de ellos, me lleno de un sentimiento muy similar a la nostalgia. La cantidad de risas y lágrimas son los motivos que hicieron de ellos, amigos del alma. Amigos con derecho a todo. Amigos para la eternidad, así estemos alejados por el trabajo, la familia y el estrés. Amigos que, llenos de pueriles borracheras y cantos de boleros, hicimos de esa palabra llamada amistad, algo más que <strong>un barco frágil de papel</strong> (no te ofendas, Alberto Cortez). Historias que no contaré. Historias que llegan a mí con mucha naturalidad. Esta es, sin embargo, una pequeña anécdota que arranqué del olvido.</p>
<p><span id="more-875"></span>Roger y yo teníamos la misma edad. Ambos éramos cómplices en todo. Desde las palomilladas de no pagar los pasajes en los microbuses hasta hacer competencias de eyaculación. Éramos unos jovencísimos mamíferos en busca de lo diferente. De lo pendejo. De lo descortés. De la majadería frente a los padres quienes nunca supieron controlar nuestros impulsos suicidas<strong> (algo que no tenían que hacerlo, tampoco).</strong></p>
<p>Roger era un tipo de baja estatura, poco peso y mucha calle. Él siempre fue quien llevaba las riendas de la relación amical. Éramos de la misma edad, repito, pero ‘el chato’ aparentaba ser mayor. Si alguna vez alguien nos molestaba o me faltaba el respeto con ánimos de bronca, allí salía el chato pendejo para que, con su floro lleno de lisuras y matonería de barrio, bajara de su pedestal al pobre pavito que me quería molestar. Roger era mi hermano. No había más. No sabía cuáles eran los cánones de convivencia entre hermanos de sangre, pero la relación que tenía con él lo superaba con creces. Me sentía protegido con él, y no era para menos: todo chato majadero irradia miedo y, por añadidura, respeto. En cambo, <strong>un tuberculoso morenito con su cortesito de cabello tipo coliflor (yo)</strong>, pues más bien provocaba risa.</p>
<p>Sí pues, tenía mi corte honguito, ¿y qué? (no saben lo lindo que me quedaba). Allí estaba, con los encantos de chibolo pipiléptico dando mis pequeños brincos de seductor frente a algunas quinceañeras que se apostaban en las discotecas que frecuentábamos. Fue así que conocí a Karina, una chica que, a simple vista, era un buen prospecto para continuar la amistad con mi ‘hermano’ Roger. ¿Por qué?, se preguntarán. Pues resulta que Karina tenía una hermana de solo dos años mayor: Hilda. Con ella, el chato Roger hizo de las suyas: Primero, la sacó a bailar. Luego la invitó con mucha cortesía al cine. Y cuando ya estaban juntos, o sea, cuando ella ya había dado el sí, pues ese caballerito que aparentó ser en el cortejo… desapareció como por arte de magia. Se lo tragó la tierra. Le miraba el trasero a todas las chicas que pasaban cuando estábamos los cuatro juntos y esbozaba, sin el menor pudor, una sarta de groserías disfrazadas de piropos. Él creía que con esas posturas insolentes subía sus bonos de macho: <strong>“¡qué rico culo, por la concha su madre!”</strong>, exclamaba sin ninguna mueca de vergüenza o resquemor. A mí me daba mucha risa, pero me contenía frente a todos. Hilda, afectada y avergonzada, no podía escatimar queja, menos Karina, así que yo era el indicado para poner un parche, pero me tomaba por marica y eso, a la edad que tenía en ese entonces, pues me avergonzaba horrible y bajaba todas mis revoluciones de un solo golpe. Como aquella vez que le intenté leer un poema de Gustavo Adolfo Bécquer y me dijo <strong>que no existía en todo el universo hombres más maricas que ese ‘culo roto’ de Gustavo Adolfo Bécquer y yo.</strong></p>
<p>Roger, así mal educado y mordaz, era mi amigo. Mi mejor amigo. Varias veces, trepados ambos en el techo de su casa, mirábamos, excitadísimos, a una vecina suya quien se bañaba con la ventana abierta: la esbelta Fabiola quien era evangelista (de esas personas quienes tocan la puerta de tu casa para venderte una revista llamada <strong>Atalaya</strong>).</p>
<p>Luego de dejar a nuestras chicas, luego de ‘los chapes’ en los rincones oscuros de la cuadra, nos íbamos a un bar cercano a escuchar boleros de Iván Cruz, Carmencita Lara, Lucho Barrios, etc. Allí, sentados en un rincón de esa cantina, comentábamos qué partes del cuerpo de la fémina habíamos tocado en nuestros ‘chapes’. Qué travesuras habíamos hecho con nuestras manos con el consentimiento de la enamoradilla de turno. Y así, ebrios, nos íbamos cantando por las silenciosas calles, pateando los tachos de basura, recordando alguna letra desgarradora de un bolero cantinero y gritando con el alma en las manos: <strong>¡Arriba Alianza, carajo!,</strong> mientras todo el país dormía plácidamente.</p>
<p>Alguna vez, sentado en la misma silla del mismo bar, me dijo que Hilda lo había terminado. Normal, hay muchas pendejitas por allí, me dijo. Me quedé sorprendido por la noticia pero, a pesar del duro golpe que sentí cuando me lo contó, me tranquilicé de saber que a él no lo había afectado tanto como pensé en un primer momento.</p>
<p>Y así, los tragos pasaban y pasaban, como siempre. De pronto, me percaté que, disimuladamente, lloraba. Primero fue con vergüenza y con disimulo. Luego, la vergüenza se fue para que los llantos se hicieran más sonoros. Me asusté, claro. ¿Qué debió pasar por su cabeza?, me pregunto ahora luego de tantos años.</p>
<p>Y allí estábamos: un par de niños jugando a ser adultos. Uno de ellos llorando por amor, y el otro sin saber qué hacer. El dueño de la cantina nos botó como botaba a cualquier borracho que se pasaba de vueltas. Antes de irnos, sin embargo, el chato reaccionó <strong>y le mentó la madre</strong> con una ira que le salió desde sus entrañas. Lógicamente, nunca más regresamos.</p>
<p>En el camino a casa, nadie gritó ‘arriba Alianza’, como siempre lo hacíamos. Los tachos de basura estaban incólumes. ¿Y ahora qué hago?, me preguntaba cabizbajo, mientras Lucho Barrios cantaba <strong>“toma este puñal y ábreme las venas”. </strong>Y yo no sabía qué contestarle. Fue la primera vez que lo vi vulnerable. Tocado. Desecho. Como aquella vez que repitió de año y se fue de su casa y durmió en la mía por temor a que su padre lo encuentre y le vuelva a pegar. Como cuando perdía Alianza. Como cuando a Fabiola se le ocurrió ya no bañarse con la ventana abierta. Como cuando le robaron toda la ganancia por la venta de caramelos en los microbuses de todo un día. Como cuando su madre murió y se sintió, por primera vez en su vida… solo. <strong>¿Y ahora qué hago?,</strong> me preguntó… y no supe qué responderle.</p>
<p>El chato Roger era mi mejor amigo. La vida nos separó por puros caprichos. Pero, ahora que paso con mi auto frente al balcón de su casa, luego del trabajo, pienso en la cantidad de veces que jugábamos a ser hombres. A quién se sabe los nombres y apellidos de todos los jugadores del campeonato local. A quién vende más caramelos en los microbuses. A quien canta con más pesar una vieja canción de Guiller, El Rey de las Cantinas. Porque la vida era de hombres que cantaban a sus mujeres de esa forma, no con versitos cursilones como los del &#8216;culo roto&#8217; de Gustavo Adolfo Bécquer.</p>
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		<title>La miseria de un policía</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Mar 2010 16:10:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Crónicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que tengo uso de razón, en la esquina de mi casa se reúnen todos los vecinos, a eso de finales del verano, para celebrar la típica Yunza. Muchas personas que llegaron a Lima con sus costumbres de la sierra tienen, luego del sol de enero y febrero, una reunión casi infaltable. Es tan linda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde que tengo uso de razón, en la esquina de mi casa se reúnen todos los vecinos, a eso de finales del verano, para celebrar la típica Yunza. Muchas personas que llegaron a Lima con sus costumbres de la sierra tienen, luego del sol de enero y febrero, una reunión casi infaltable. Es tan linda la fiesta de fin de verano que, cuando crecí y me hice periodista, les escribí una crónica para el diario El Comercio que se tituló: <strong>Hasta que el tronco aguante</strong>. Recuerdo a mi abuela, ancashina ella, quien sacaba una silla y se sentaba en la puerta de mi casa para ver a la gente bailar, tomar y festejar con algunos huaynos cantados en quechua. Sin embargo, yo no participo de ella. No sé por qué. Fácil soy aburrido. Fácil no me agrada mucho la idea de cortar un árbol que le ha tomado mucho tiempo en crecer. Sin embargo, el día de ayer, sábado 13 de marzo, ocurrió algo que me ha impulsado a escribir este post <strong>y hacer una pública denuncia. </strong></p>
<p><span id="more-844"></span>Eran las cinco de la tarde y los organizadores del evento (los dirigentes del Club Real Madrid quienes hacen la típica Yunzada desde 1969), se vieron asustados con la presencia matonezca de un tipo que se identificó como <strong>el comandante Antonio Vargas Bolívar.</strong> Este señor, bajó de su movilidad y, sin esbozar un mísero saludo, comenzó a patear el arbolito con la clara intensión de tumbarlo. Energúmeno. Sudoroso. Y excitado. Comenzó a esbozar unas excusas muy alucinantes y discriminatorias. Yo, por mi parte, estaba en mi casa, festejando, en familia, el cumpleaños número seis de mi hijo, Cristian (festejo que fue humilde, ya que en marzo los papás sufrimos un asalto a mano armada por parte de los colegios). Cuando, de pronto, los vecinos llaman a mi padre para que los ayude con el tema legal. Y fue así que, de puro sapo, me acerqué de manera respetuosa ante la autoridad y le dije: “señor, esta actividad la hacen todos los años: no es una reunión de delincuentes. Es una reunión de amigos y vecinos”. Fue entonces, cuando este comandante me dijo algo que me crispó los pocos pelos que tengo: <strong>Tú, seguramente, eres provinciano ¿no?</strong> Ya cuando me dijo eso, me preparé sonriente para la pachotada que me iba a endilgar. Le respondí que no, pero que toda mi familia sí lo era ¿y qué?, le pregunté, y me dijo: <strong>“Esta costumbre es serrana, así que, si quieren festejarla, váyanse a la sierra, aquí, en Lima, no”.</strong> Me nacen tres o cuatro adjetivos, y de forma muy natural para el comandante Antonio Vargas Bolívar. Pero no los diré. Solo diré que sus discriminatorias palabras me llenaron de un profundo e indescriptible asco.</p>
<div id="attachment_845" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><a href="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8092.jpg"><img class="size-medium wp-image-845" title="img_8092" src="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8092-300x200.jpg" alt="Aquí, el impresentable comisario." width="300" height="200" /></a><p class="wp-caption-text">Aquí, el impresentable comisario Antonio Vargas Bolívar.</p></div>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Lo que hice a continuación fue volverle a preguntar su nombre. Le pregunté si estaba seguro de lo que había dicho. Y bueno, le dije de forma clara que eso se llamaba <strong>xenofobia</strong>, y que esa forma de racismo o discriminación era un delito bajo una pena de cuatro años de cárcel. Le dije, entonces, que los peruanos que, por ejemplo, radican en los Estados Unidos, bajo ese concepto arcaico y denigrante que este señorito esbozó, pues no podrían realizar la procesión del Señor de los Milagros, por ejemplo. Por supuesto no contestó nada coherente y siguió con la matonería. Acto seguido, y reventado de la indignación (un saludo cariñoso a mi abuela y a todos los provincianos que llegaron a Lima llenos de ganas de trabajar para darles a sus hijos un mejor futuro), pues ingresé a mi casa y saqué mi cámara fotográfica para retratar a este acomplejadísimo señor. Me identifiqué como periodista, porque lo soy, y claro, no pudieron hacerme nada. Luego de mostrarle mi carnet y ver cómo se le descompuso la cara, me di cuenta que no contaba con que la persona a quien le estaba vomitando todos sus complejos y bajezas, pues era un comunicador: un periodista.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Me pregunto qué debe haber pensado, tomando en cuenta su marcado prejuicio: <strong>a este cholito que usa sandalias y tiene un polo desteñido con un par de gritos lo ataranto y me deja de joder. Pobre.</strong> Así que proseguí a tomar fotos a una escena muy graciosa y que descalifica a los policías quienes, bajo su mando y su pensamiento cavernario, efectuaban dicha acción: comenzaron a tumbar el árbol a hachazos. Y claro, les tomé fotos. Este post no es una oda a las yunzadas. Tampoco justifico, en esta época de contaminación ambiental y calentamiento global, la poda indiscriminada de árboles que les toma años en crecer. Solo decir en voz alta que, bajo esos argumentos racistas, no pueden traer abajo una tradición que viene desde hace muchos años y, específicamente en mi pequeña comunidad, desde el año 1969, en el que nunca, repito, nunca, ha habido un accidente que lamentar. <strong>El señor comandante Antonio Vargas Bolívar es un tipo que deshonra la imagen ya magullada de la policía</strong> (recuerden lo que pasó <a href="http://elcomercio.pe/noticia/420833/cincuenta-policias-lanzaronn-bombas-lacrimojenas-fiesta-barranco">con los vecinos de Barranco por el tema de los carnavales</a>). Este señor, qué le da comezón, seguramente, ver a un provinciano, no debe ascender a nada. Así que hago un llamado a las autoridades competentes para que tomen cartas en el asunto. No sé si <strong>el ministro del interior, Octavio Salazar,</strong> tiene parientes que son de provincia, pero así no los tenga debe saber que este caballero no le hace bien a la imagen de la autoridad. Deberían mandarlo a Puno a que dirija el tránsito: que conviva con ‘serranos’ para que sepa que todos somos iguales bajo el sol. Que nadie debe cortar las costumbres de nadie y menos de esa forma tan matonezca y discriminatoria.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="color: #ff0000;"><span style="color: #ff0000;">Como dato adicional, debo añadir que existía, como todos los años, un permiso emitido por La Municipalidad de Lima. Permiso que este señor les exigió para autorizar la fiesta. Claro, debió pensar que nunca se haría el trámite burocrático, pero se hizo. Y así, con el permiso y todo, continuó.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: #ff0000;">Otro dato, es que nadie ha roto pistas, ni nada por el estilo. Cuando construyeron las pistas, se solicitó que se dejara un espacio para poner el árbol, y así es desde siempre. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">El comandante Antonio Vargas Bolívar debería ser retirado de la comisaría de Conde de la Vega. Este comisario (de quien renegaban sus mismos oficiales en voz baja por la forma tan ortodoxa y ofensiva de manejar la situación), no debe, repito, ascender a nada. Un tipo como él <strong>(confirmado apátrida)</strong>, debería pasar por un tratamiento sicológico antes de portar un arma o el escudo nacional de mi país en su pecho. <strong>Un país lleno de mixtura y variedad del que todos nosotros, los peruanos, estamos orgullosos. </strong>Yo no me siento representado por él. Y como un ciudadano más exijo algo de respeto. Que se vaya a la sierra para que coma queso y choclo y sepa lo que es vivir entre lindas polleras y ese precioso idioma que es el quechua, ¡por Dios!. Creo que las imágenes que capté hablan por si solas. Creo, además, que esta denuncia tendría que tener eco. Yo soy muy respetuoso de las leyes. Yo respeto a la autoridad y a la policía. Aquí nadie está incentivando a la violencia ni nada por el estilo. El retiro del árbol fue pacífico. Aunque claro, el rostro desencajado de los vecinos sin poder hacer nada frente a ‘la autoridad’ me dejó un gran sin sabor. Señoras y señores, niños y niñas de distintas edades, miraban cómo su arbolito se caía poco a poco. Por eso escribo estas letras, para hacerle ver a este señor, que está equivocado. Me hace recordar a un personajillo perdido, sacado de un triste cuento de César Vallejo <strong>(ya es hora que Paco Yunque deje de ser el huevón de la clase)</strong>. Decirle a este señor con uniforme, que la idea no se reprime. Que los derechos y las costumbres se respetan, por más ‘limeñito’ que seas, <strong>broder.</strong></span></p>
<p class="MsoNormal">
<div id="attachment_846" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><strong><a href="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8015.jpg"><img class="size-medium wp-image-846" title="img_8015" src="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8015-300x200.jpg" alt="Empezaron a tumbar el árbol." width="300" height="200" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Empezaron a tumbar el árbol.</p></div>
<div id="attachment_847" class="wp-caption alignnone" style="width: 210px"><strong><a href="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8033.jpg"><img class="size-medium wp-image-847" title="img_8033" src="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8033-200x300.jpg" alt="Aquí nuestro antihéroe viendo como sus oficiales sudan por él." width="200" height="300" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Aquí nuestro antihéroe viendo como sus oficiales sudan por él.</p></div>
<div id="attachment_848" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><strong><a href="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8056.jpg"><img class="size-medium wp-image-848" title="img_8056" src="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8056-300x177.jpg" alt="Y siguieron, y siguieron..." width="300" height="177" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Y siguieron, y siguieron...</p></div>
<div id="attachment_849" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><strong><a href="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8074.jpg"><img class="size-medium wp-image-849" title="img_8074" src="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8074-300x188.jpg" alt="Y lo tumbaron. Una pena inmensa." width="300" height="188" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Y lo tumbaron. Una pena inmensa.</p></div>
<div id="attachment_850" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><strong><a href="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8078.jpg"><img class="size-medium wp-image-850" title="img_8078" src="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8078-300x190.jpg" alt="Y aquí, el 'rey' posando con su corona. Pobre." width="300" height="190" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Y aquí, el &#39;rey&#39;, posando con su corona. Pobre.</p></div>
<div id="attachment_854" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><strong><a href="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8003.jpg"><img class="size-medium wp-image-854" title="img_8003" src="http://cronicasdepollada.com/wp-content/uploads/2010/03/img_8003-300x200.jpg" alt="Feliz cumpleaños, hijo mío." width="300" height="200" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Feliz cumpleaños, hijo mío.</p></div>
<p>Gracias a Dánae Rivadeneyra de <a href="http://lamula.pe/2010/03/racismo-en-lima/">La Mula.</a><br />
<object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="640" height="385" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/t4oWRFj7Nw0&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="640" height="385" src="http://www.youtube.com/v/t4oWRFj7Nw0&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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		<title>El ramillete de rosas</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Feb 2010 14:45:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Juanes]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Juan Peregil (con G), tiene su nuevo DNI en manos. Cumple sus dieciocho años pensando que quiere conquistar al mundo. No sabe cómo, pero eso quiere. En las mañanas asiste a la universidad pensando “qué aburrido son los profesores de San Marcos”. Él recuerda a sus profesores del colegio quienes eran divertidos, sabios y extravagantes, como el buen profesor Christian Guivin, un gran tipo nacido para ser maestro y amigo. Sin embargo, en San Marcos, todos los profesores se la pasan hablando de política y que Fujimori es un dictador y qué viva el socialismo y todo eso le aburre. Después, en casa, sus padres no existían ya que ambos trabajaban. Así que solo se dedicaba a ver partidos de fútbol o buscaba a sus amigotes para comentar sobre tal o cual chica, como la linda Jimena del Risco.</p>
<p><span id="more-837"></span>Se odiaron horrible la primera vez que se vieron. Qué se habrá creído este piojoso, pensaba ella. Qué chinchosa es esta mujer, pensaba él, sin embargo, cuando estaba solo, pensaba en Jimena y en lo linda que se le veía caminar con ese aire de superioridad, y <strong>le fascinaba cuando ella lo ignoraba</strong>. Pero, a pesar de eso, se detestaban, no había más. Solo cruzaban las palabras justas y nada de miraditas ni de sonrisas ni cojudeces, pensaba él. Ella lo detestaba, sin embargo, cuando se enteró que Juan Peregil (Con G) había ganado el concurso de poesía en el que ella también participó, le pareció algo interesante. Sin embargo, los piojosos que tienen algo de talento igual no dejan de ser piojosos. A ella, a quien habían criado con las más finas costumbres de San Juan de Lurigancho, le apestaban los gorditos con el pelo largo y con pinta de vagos. No puede ser, pensaba Jimena, que este tipo sepa escribir algo más que su nombre en el pupitre.</p>
<p>Juan, por su parte, no le importaba el qué dirán, ni sus costumbres de ir a la universidad descalzo o, en el mejor de los casos, en sandalias. Él, efectivamente, tenía pinta de vago. Se despreocupaba por su sobrepeso y le importaba un pepino las buenas costumbres. Tampoco se mostraba preocupado por la educación y la cortesía frente a las otras compañeras del aula. Por eso no le importaba mentar la madre, rascarse los genitales, meterle la mano a otro compañero… <strong>era un paria.</strong> Un errante universitario en la cola del comedor durmiendo en el suelo mientras espera su ración diaria de comida gratis.</p>
<p>Una tarde cualquiera, Juan roncaba sin ningún problema o prejuicio en el suelo del comedor, al final de una inmensa cola. Y sintió que alguien lo pateaba como para despertarlo. Se paró molesto y furioso y despreocupado y más furioso, y, sin ver, devolvió la patada con mucha más fuerza y sin observar de quién se trataba. Jimena estaba rojísima de la vergüenza y el dolor. Lo miró y se fue corriendo adolorida. Juan Peregil (con G), se olvidó de comer y trató de perseguirla… <strong>pero fue en vano.</strong></p>
<p>Jimena lo odiaba con todas sus fuerzas. No había derecho a reclamo ni a perdón. No quería verlo nunca: le pidió a sus padres mudarse de universidad, de barrio, de país. Pero le hicieron entender que era imposible. <strong>Maldito, piojoso, abusivo y maricón</strong>, pensaba, le daré una cachetada delante de todos para que se muera de la vergüenza, decía frente al espejo que estaba en su cuarto, mientras se miraba lo rojo que estaban sus nalgas por la furibunda patada que recibió.</p>
<p>Al día siguiente, camino a sus clases, pensaba en cómo se vengaría del patán. En cómo lo haría sufrir de la misma forma que ella sufrió. Pero, esa tarde, Juan no vino. Tampoco al día siguiente. Ni en las posteriores seis semanas. Algo de hombre tenía, pensaba Jimena, <strong>“se retiró de la universidad”.</strong> Y se alegró, por un momento. Por breves días estaba feliz. Tranquila. Regocijada por la mariconada de Juan Peregil que tiene un nombre común y un apellido mal escrito. Se sintió feliz y lo comentaba con sus amigas, sobre todo con Lourdes, su amiga íntima, a quien le confesó que lo que más quería en la vida no era un hombre rico ni guapo. Ella no quería casa ni piscina en el patio. Ella no quería chofer ni limosina. Lo que ella quería, le decía, era que Juan Peregil desaparezca de su vida. ¡Que lo atropelle un carro y que los perros se coman sus vísceras! ¡Que un asteroide caiga en su cabeza y desaparezca por el bien de la raza humana! ¡Que tipos así, quienes se creen la última chupada del mango y que usan el pelo largo y que son gordos y que van descalzos a la universidad no valen la pena! ¡Ni mucho menos los que tengan nombres comunes y apellidos ridículos! ¡Que de seguro alguien le escribió el poema! ¡Que es un imbécil! ¡Un pavo! ¡Un huevón! ¡Una sabandija que no merece respirar!</p>
<p>Pero, de pronto, ella miraba la puerta en las clases cuando alguien llegaba tarde. Por un momento, esperó que cruzara la entrada ese gordito pelucón con los pies descalzos. Por un breve espacio en la cola de la cafetería, esperaba ver el asomo de un tipo sucio durmiendo en el suelo de la cola para ya no darle una patada, si no, solo una mirada. Una ojeadita. Sin darse cuenta, se sobaba la parte pateada… <strong>y ya no le dolía.</strong> Por un momento, pensaba un poco más en él. Por un momento, se sintió ansiosa. ¿Qué estará haciendo ahora?, se preguntaba. Por un segundo, y sin darse cuenta, lo extrañó. Por un instante se sintió vacía. Triste. Se miraba las nalgas desnudas frente al espejo y ya no estaban rojas. Y así, <strong>su vida regresó al más profundo aburrimiento de la normalidad.</strong></p>
<p>Una tarde, en plena clase de Periodismo Interpretativo, un tipo llegó tarde y tocó la puerta con mucha fuerza y poco respeto. La persona que ingresó tenía una camisa rayada, una corbata roja, el pantalón inmenso y unos zapatos sin lustrar (toda esa ropa era de su padre), pero lo que más le llamó la atención a Jimena era el <strong>ramillete de rosas que había comprado frente a un cementerio.</strong> Juan Peregil (con G) cruzó todo el salón frente a la vista atónita de todos sus compañeros incluyendo la del profesor Luis Iparraguirre, quien lo miraba como preguntándose: <strong>¿quién mierda es este panzón?</strong> Y cuando llegó frente a la carpeta de Jimena, le dijo con el dedo índice levantado:</p>
<p><strong><em>&#8220;No me importa las excusas ni las miradas.<br />
Solo me importa tu perdón&#8221;.</em></strong></p>
<p>Acto seguido le entregó el ramillete, le dio un beso en el rostro y se fue tirándose un pedo frente al profesor Iparraguirre. Jimena, quien ‘no traiciona por treinta lucas’ (y menos por un ramillete de rosas compradas frente a un cementerio) se quedó pasmada y muda, frente al escandaloso ruido de silbidos y gritos de los más de treinta excitadísimos alumnos. Por un momento se emocionó. <strong>Por un momento se enrojeció hasta los zapatos.</strong> Sus amigas, incluyendo Lourdes, la miraron estupefactas por la vergüenza mancomunada.</p>
<p>Luego de un mes, y después de pedirle que sea su ‘mujer’ en la cola del comedor y delante todas sus amigas de la facultad, se dieron el primer beso. Luego de cuatro años más, cuando el amor se fue tan rápido como llegó, <strong>se separaron. </strong></p>
<p>Juan Peregil (con G), tiene su nuevo DNI en manos, ya que nunca pudo recordar dónde dejó el antiguo. Cumplió 26 años el último ocho de enero y se va a almorzar a una fonda que queda cerca de la casa de una tía. Sigue gordo y pelucón. Mientras come, ve pasar a Jimena con un chico al lado. Él sospecha que es su pareja. Ella llevaba un polo blanco y sandalias. Se le ve relajada y despreocupada. Juan, por algunos segundos, los sigue con la mirada…<strong> y comprueba que se ven felices.</strong> Como debe ser. Como seguramente estaba escrito. Y se contenta por ella. Por su felicidad. Quiere pasarle la voz, pero luego cree que es más rico verlos ir. Alejarse. Retirarse. Poco a poco. Paso a paso. Él en ningún momento quiso ofenderla, ni herirla, y tampoco incomodarla. <strong>Solo quería halagarla.</strong> Dedicarle poemas. Tocarla con el viento&#8230; e irse.</p>
<p>Por un momento ya no quiso comer. Por un momento, mientras miraba su camisa nueva, quiso volver a usar sandalias, polos y dormir en el suelo como antes lo hacía. Por un momento su mente se llenó de recuerdos que llegaban a él como una ráfaga de fotografías. Por un momento, mientras los ve sonreír, siente el punzante <strong>dolor de los celos.</strong> Y, por un instante, se resigna. Se entristece. Se reciente… sin embargo, por un momento sonríe… y, por un minúsculo segundo en la soledad de esa vieja fonda miraflorina, quiere ir corriendo al frente de un cementerio para comprar <strong>un ramillete de rosas.</strong></p>
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		<title>Hoy quiero pedir perdón *</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Feb 2010 15:24:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luisipa</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Crónicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy quiero pedir perdón. Hoy me nace expresarte que lo siento mucho. Tú que lees. Que vives en mi casa o fuera de ella. Que estás solo o sola o con tu novia o con tu novio. A ti amigo, amiga que ofendí. A ti que, de una manera, formas parte de mi vida. Sin [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy quiero pedir perdón. Hoy me nace expresarte que lo siento mucho. Tú que lees. Que vives en mi casa o fuera de ella. Que estás solo o sola o con tu novia o con tu novio. A ti amigo, amiga que ofendí. A ti que, de una manera, formas parte de mi vida. Sin saberlo. Sin desearlo. Solo quiero que sepas que existes. Que no te olvido. Que nunca te olvidé. Que siempre te escucho así no estés a mi lado. A ti que eres mi novia. Mi madre. Mi padre. Mi hermano. Mi hijo. Mi amigo. Mi amiga. Mi alumno. Mi alumna. A ti que no te hablo pero sabes que existes en mí. A ti que no te veo hace mucho. A ti que no me recuerdas. A ti que algún día amé o amo o amaré. A ti te quiero pedir perdón.</p>
<p><span id="more-831"></span>Perdón por no ser el hombre que quieres que sea. Perdóname por no conocer a Calamaro cuando frente a nosotros cantaba: <strong>“la vida es una cárcel con las puertas abiertas…”</strong> Perdón, papá, por no ser el hijo que soñaste. Perdóname, mamá, por ofrecerte fumar un inofensivo porrito. Perdóname, abuelita preciosa, por no visitarte la cantidad de veces que tú deseas, sin embargo, tienes que saber, que aun tengo ese saborcito del pollo a la brasa en la madrugada de esos años… Perdóname, Cristian, por no saber jugar Play Station y dejarme ganar en el ajedrez.</p>
<p>Perdóname amigo, amiga, por no llamarte. Por no contestarte a tiempo en el chat. Por no soportar que uses siempre mayúsculas. Por aborrecer los guiños y zumbidos y caritas felices. Por no contestarte cuando me dices <strong>“HoLa aMiX LiNdO XD”.</strong> Perdóname por ser tan amargado. Por no tener tino. Por no recordar la fecha de tu cumpleaños. Por no comunicarme. Por no comentar. Por no responder tus comentarios, ni tus mails. Perdóname por no devolverte tus libros (hay que ser bien tonto para prestar un libro). Perdóname por responder con monosílabos. Por no invitarte a mi cumpleaños. Por no ir al tuyo. Perdóname, mi Rosa de Lima, por gustarme tanto Sabina, ya que <strong>“no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”</strong>. Perdóname, Muchachón, por no querer verte nunca más.</p>
<p>Perdóname ¡oh, gran Dios!, por no creer en ti. Por no rezar. Por no orar. Por ser arrogante y pretencioso. Perdóname por no soportar a Cipriani. A los homofóbicos. A los racistas. A los clasistas. A los abusivos. A las injusticias. Perdóname, Dios, por ser agnóstico (aunque un profesor apellidado Pasos, me dijo que yo sí creía). Perdóname, mujer, por no buscarte. Por no tomar la iniciativa. Por valorar mucho mi trabajo. <strong>Por ser tan maricón</strong>. Perdóname, por hacer las cosas como las hice. Por no visitar a tu mamá. Por no visitarte los domingos, después de la misa. Perdóname, hijo, por esperar que seas hincha de un equipo que siempre será segundo.</p>
<p>Hoy me nace unas disculpas del alma. Hoy me nace recitar a Vallejo: <strong>“Quisiera yo tocar todas las puertas y suplicar a no sé quién, perdón”.</strong> Hoy quiero que llegue el sábado. Pero lo que deseo, además de pedir perdón, es que estés a mi lado: como lo haces ahora, mientras escribo, hijo mío, y estás jugando con tu regalito de Navidad y con tu uniforme nuevo. Como lo hiciste ayer mientras cenábamos o como lo hiciste esa vez cuando mi primo se fue. Como lo haces con tus letras. Con tus llamadas a mi celular o con tu cordial saludo desde tu cómoda posición. Perdóname por ponerte nerviosa. Perdóname, mi viejo, por no comprenderte cuando educas a tu nieto.</p>
<p>Perdónenme, mis queridos alumnos, por ser tan huachafo. Por mi mala educación. Por mi mal gusto. Por repetir mis frases. Por gritar. Por olvidarme siempre qué día es hoy. ¿A quién le importa qué día es hoy? Por no devolverte tu lapicero. Por no valorar esa foto que te encantaba. Por ser tan tonto de llamarte señorita. Por ser tan tonto de llamarte caballero. Por ser así de distante. Perdónenme por no darme cuenta del valioso ser humano que tengo al frente. Perdóname por decir que Annie Leibovitz es mejor que Mario Testino. Por jalarte. Por decirte que eres un vago o una vaga. Por no tener preferencias. Por no ponerte 20 siempre. Por gorrearte una galleta. Por pedirte una manzana. Por decir en voz alta <strong>“acepto todo tipo de sobornos”.</strong> Por preguntarte quién es él o ella en la foto. Perdóname, mamá, por incendiar tu ropero cuando era niño.</p>
<p>Perdóname por renunciar. Perdóname por ser tan inmaduro. <strong>Tan inestable</strong>. Por decidir que nunca más regresaré al fotoperiodismo. Por preferir ser profesor. Por dejar mi cámara a un lado. Por escribir cada estupidez que se me ocurra y mentir tanto en mi blog. Por ser tan inseguro y compararme. Por ser tan pero tan imbécil de tener ego. Por no escucharte cuando me hablas. Perdóname por llevarte a comer carnes en restaurantes carísimos y llevarte a beber cerveza en un bar del Centro de Lima. Perdóname por decirte, <strong>ya no te quiero.</strong></p>
<p>Perdóname por valorar tanto la música en español. Por no escuchar salsa. Por no saberme las letras de las cumbias. <strong>¿Quién diablos es El Cangri?</strong> Perdóname, por no mirarte cuando me miras ya que pienso que me vas a acusar. Por ser tan hiriente. Por no superar mis traumas.</p>
<p>Y con esa estela, quiero decir que lo siento. A ti que te he ofendido. A ti que no te atiendo. A ti que crees que te doy poca atención. Por todo. A veces, uno se siente con la intención de mostrarse sin temores y sin problemas. A veces, uno quiere decir, mira, no soy tan mal tipo. A veces, quieres un poco de cariño. A veces eres inmaduro. A veces te jode la mierda. A veces piensas que mejor es irse lejos. Sin mirar atrás. Ser un jipi. Vender trenzas en Máncora y fumar hachis todo el día. Pero a veces, como hoy, mejor te preguntas, ¿por qué no limar asperezas? <strong>¿Por qué no pedir perdón?</strong> Abrazar. Cobijar. No culpar a nadie. No buscar culpables. Crecer. Empezar de cero. ¿Por qué no perdonar, para que te perdonen? Ya que la vida es más que una notita suelta. Ya que la vida es más que un estúpido cuento en un estúpido blog. Que la vida se resume en esos momentos mágicos que te parten el alma de poeta: una mirada. Una sonrisa cómplice. Recibir un beso. Mirar una preciosa foto. Recibir el abrazo de un amigo. Mirar la sonrisa de mi hijo. Que la vida debería resumirse en vivir feliz viendo a todos vivir felices. <strong>Por eso, por favor, perdóname, que yo te perdoné.</strong></p>
<p><strong>* A </strong><a href="http://www.larepublica.pe/cultural/03/02/2010/quotnecesitaba-encontrar-respuestasquot"><strong>Luigi Faura</strong></a><strong>. Crezco escuchándote y leyéndote, broder.</strong></p>
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