Pesadilla en 3D
Karen, mi amiga de años, supo que fue un error. Le dije que no quería ir, pero insistió. No tengo novio, así que me acompañarás, me dijo. Y yo, cual aburrido, le dije que tenía fiebre, y que era muy posible que tenga la AH1N1, ya que recién había llegado de México. Le mentí. No me sentí bien al hacerlo, pero el solo hecho de pensar que estaré al lado de sus amigos me da salpullido. Me aburren sus amigos. El mal gusto de Irene, la dueña del depa donde hacen sus reuniones, quien siempre nos hace ver películas de terror… eso no lo puedo soportar. La última vez me obligaron a ver Pesadilla en no sé dónde mierda, con Freddy Kruger. Pero además de eso tengo que soportar al muy tarado de su novio quien siempre cuenta chistes estúpidos luego de fumarse un porro de marihuana en su balcón, así que esta vez no podía ser diferente.
Detesto las películas de terror. No las aguanto. Y es que me ponen tenso, ansioso, me pregunto por qué siempre se demoran en degollar a la chica que está caminando sola en el bosque. Pero me pregunto, con más entusiasmo y estupor, por qué carajo a la chica esta se le ocurre caminar sola por esos lares. Siempre es lo mismo con esas películas de terror. Son tontas. Predecibles. No hay más. Pero, lo peor, y así sepa en el fondo lo que va a pasar, es que logran ponerme tenso. Asustado. Simplemente no quiero ver. No quiero escuchar. Cuando de pronto, todos estamos empapados de la sangre que brota del cuello de la muy tarada mujer, mientras que el asesino, riéndose con una irreal maldad, disfruta destripando a su unineuronal víctima. No soporto ese tipo de películas. Prefiero ver la enésima repetición de Ben Hur o cómo se muere Leonardo Di Caprio en el Titanic.
Y lo de Sebastián, el novio fumón de Irene, no me molesta que fume, total, si así es feliz, bien por él, pero lo que me incomoda es que quiere que siga su “entusiasmo” con generosas risas que no me salen. Y me abraza. Y me jode. Y me sigue abrazando. Imposta la voz. Hace muecas. Y, cuando ya tiene preparado el fusil, apunta y me dispara: “¿Te sabes la del huevito perdido en Saturno?” Y me lo pregunta riéndose. Eso quiere decir que el solo hecho de recordar ese baboso chiste le produce risa. Él no entiende que el humor es un arte lejano y difícil. No es el hecho de decir palabrotas y provocar risas por eso. Cuando me hace ese tipo de preguntas, quiero decirle: No, no me la sé, y no quiero saberla tampoco, o sea, anda a contarle esos chistes tarados a tu mujer quien es la única cojuda que te aguanta. Pero no. Así que me obliga, y me avergüenza decirlo, a impostar otra mueca muy parecida a la sonrisa y fingir que me entusiasma la idea de saber qué le pasó al puto huevito en Saturno.
Karen, sin embargo, persiste. Por favor, me dice. Y no le hago caso. Me desconecto del Messenger sin despedirme. Y esa malcriadez es adrede para que ella me odie. Me insulte. Crea, muy en el fondo y muy al ras, que soy un irrespetuoso caballero y me deje de presionar. Pero grande fue mi sorpresa al ver, a los pocos segundos de desconectarme, que su nombre tirita a lo lejos en mi celular. Cabizbajo y vencido, pienso que me llama para insultarme. Para decirme que soy un mal amigo o alguna cursilería similar. Pero no. No seas malito, me dice. Son solo un par de horas, me insiste. Además, me recuerda, que Irene es su jefa en el banco donde trabaja y que si no va, no sería bueno para su imagen. Y fue allí donde me quebró. La estabilidad laboral de mi buena amiga hizo que mis repulsiones hacia Freddy Kruger y los estúpidos chistes de Sebastián sean un precio accesible, tomando en cuenta los réditos que llegarán a la alicaída imagen de Karen frente a Irene.
Fue así que me encontraba en el ya conocido departamento de Irene viendo como Sebastián roleaba su primer porro. Luego de terminar el vino que llevamos para departir, Irene dice exaltada para ir al cine. Y me emocioné. Era algo diferente. ¿Qué era lo peor que podía pasar? Por fin terminaríamos con esa tonta insistencia en las películas de terror y veríamos algo decente. Quería ver Milk, con esa genial actuación de Sean Penn que le valió el Oscar a mejor actuación o, si querían ver algo más comercial, podíamos ver Wolverine de los X-Men. Cualquiera, me venía igual. Total, cine es cine. “Vamos a ver Sangriento San Valentin en 3D”. La puta madre, pensé. No bastaba con ver otra sosa película de terror, ahora, la muy piojosa quería verla en 3D. Karen, lógicamente, aceptó. Y yo, con una inenarrable rabia, también.
Ya en mi carro, prendo el stereo para relajarme con Calamaro, y, mientras nos deleitábamos con sus letras, sentí el clásico olor a marihuana. Primero pensé que algo se estaba quemando. Algún circuito o algún fusible. Pero no. Sebastián se estaba fumando un troncho dentro de mi carro y allí sí me molesté. Le dije, calmado, que por favor apague eso ya que no quiero olores dentro de mi auto, que si mis viejos olieran eso me vería en graves problemas por su poco contacto con la vida drogística (dícese de la vida llena de drogas). Ok, me dijo, déjame darle la última pitada, me pidió el muy conchudo para luego preguntarme: “Oye, Luis, ¿sabes qué le dijo un testículo a otro testículo?”.
Pagamos los 25 soles cada uno por las entradas, nos dieron los lentes y, ya sentados, empezó lo que serían casi dos horas de tensión. Un hacha me cortó el cuello, gracias a la tecnología 3D, y casi muero del susto. Lancé un esbozo de asombro y terror, mientras que Sebastián no paraba de reírse por cualquier cosa. Karen estaba regia, mientras que Irene sonreía de amor viendo a su novio feliz. Yo, en cambio, no estaba feliz. Quería incendiar Cineplanet. Y, dentro de él, quemar a Irene y a Sebastián con los dos kilos de hierba que llevaba encima. Lo raro fue que nadie, dentro del público, pifió a Sebastián por sus risas. Y es que, parte de la diversión por ver estas películas 3D, está la sorpresa. La risa. El asombro. Cuando digo que un hacha me cortó el cuello, es porque así fue. Y Sebastián se puso como loco, y los asistentes, quienes seguramente estaban más drogados que él, también.
No fue divertido para mí. No es lo que yo acostumbro ver, cuando voy al cine. Así que feliz no estaba. Al final, Irene me dijo para volvernos a juntar la próxima semana, sonriendo me disculpé caballerosamente, diciéndole que tenía que viajar a Afganistán por unos negocios familiares. Y así fue. Al despedirnos, Sebastián me pregunta: “¿Sabes en qué se parece una hormiga a un elefante?” Y yo, calmado, tratando de darme pastillas para la moral diciéndome que ya estaba a punto de terminar todo, le dije: No. Y él, cual chistoso drogado, me dice: “En que los dos empiezan con H”. Y yo, molesto no solo por su estupidez y por su fumada en mi carro si no por ser analfabeto le digo: “Oye, elefante es sin H” y él, mientras prende su porro, me dice: “Es que este elefante se llamaba Horacio”, y se fue matándose de la risa, entre una sábana de humo.
Karen, mi amiga de años, supo que fue un error. Yo no quería ir. Pero al final fui. Chau, le dije. Te amo, me dijo. Yo no, acoté. Luego puse primera y arranqué. En el camino, ya con Sabina de fondo, pienso que debo ser más tolerante con las personas que son diferentes a mí. Pienso que quizá Sebastián e Irene son felices como son y quieren compartir su felicidad con nosotros, sus amigos. Así que busco en la agenda de mi celular a Rosa, mi novia, y le pregunto: “Mi amor, ¿te sabes la del huevito perdido en Saturno?”.



1. L | Mayo 24th, 2009 at 7:11 pm
JAJAJ BUENAAA CON EL HUEVITO. Pucha si hay de todo y nomás nos queda ser tolerante, q más pues!!!
2. paulo | Mayo 24th, 2009 at 9:37 pm
tambien odio las de terror… saludos a tu hermano, paulo.
pd: por cierto, x-men esta buena ^^
3. Luis | Mayo 25th, 2009 at 6:58 am
Excelente. Siempre tenemos a alguien que cuando te rompe los huevos te los rompe en serio.
4. Luis | Mayo 25th, 2009 at 7:00 am
OK. Excelente. Siempre hay alguien que cuando te pulveriza la paciencia lo hace en serio. Gracias por el “llamado al orden”. Un abrazo.
5. Clonpi | Mayo 25th, 2009 at 7:59 am
Vaya, asi hay gente que no le agrada pues. A mi si me gusta el terror, pero no el terror tonto (esa de “5 (o 6) estudiantes descubren que su dormitorio era un cementerio indio y fumandero de opio de la guerra de las galaxias”). Lo peor de estas peliculas es que meten una escena de sexo como sea, asi se vuelva aun mas tonta la pelicula.
Si quieres ver buen terror, te recomiendo las japonesas, como Shutter.
Eso si, es recomendable verlo sin gente al lado que se ria como estupido.
Un gran saludo.
6. Arcano | Mayo 25th, 2009 at 12:10 pm
cómo es esa del huevito perdido en Saturno?. Me cagaste ah..!!
7. Juan Carlos | Mayo 25th, 2009 at 5:52 pm
Sabina al menos, salvó la noche.
8. Gus Bsts Chpc | Mayo 25th, 2009 at 7:17 pm
¿George Romero, The Blair Witch Project?
9. Oscar | Mayo 26th, 2009 at 9:14 am
No se si el ser amigo implique soportar a un “rompebolas” hasta esos extremos. No creo tener tanta paciencia, pero en fin, debes de querer mucho a tu amiga y eso es un don especial. Suerte, un gran abrazo
10. karem | Mayo 29th, 2009 at 1:56 pm
Ipa estos últimos dos días no fueron los mejores, pero leerte hoy me levanto el ánimo, si y entiendo que debemos ser mas tolerantes con los demás, pero la verdad es muy dificil, en fin pronmeto poner de mi parte, y no te preocupes no eres el único lunático. Saludossssssss La intolerante
11. n00b | Mayo 31st, 2009 at 10:22 pm
Monfu.
12. mauricio | Junio 4th, 2009 at 1:52 pm
oe, cuentate la del huevito en saturno pe
13. Ravnoss | Junio 5th, 2009 at 1:30 pm
Dr, si acepto ud de tan buena gana ser asaltado y pagar 25 soles en un cineplanet,despues de eso se acepta cualkier cosa.
Saludos
14. Horacio | Junio 13th, 2009 at 7:02 am
Que ondas, estuvo muy chida la historia me dio mucha risa sobre todo al final hahaha, ese méndigo elefante resultó ser mi tocayo. =)
15. GIOVANNA | Junio 16th, 2009 at 8:58 pm
Todos debemos recordar siempre tener muchisima paciencia sobre todo…y tu deberias escribir mas seguido, xq se te extraña!!
16. Troba | Junio 19th, 2009 at 1:23 am
Luispa!
donde esta?
se extrañan sus relatos.
saludos!
17. Marisol | Julio 17th, 2009 at 11:42 pm
Jaja! Te hicieron la del elefante Horacio!!!!!! pero bueeeno, a mi tampoco me gustan las películas predecibles. Tampoco me gusta el 3D; pensaba que discriminaba a los miopes como yo, pero no, me dicen mis hnos y cuñado (aficionados al 3D y pelas predecibles) que no me afecta; igual, siento que me aliena o que hay algo subliminal, talvés sea un minúsculo sentimiento antiyanqui, igual, eso de incendiar Cineplanet… me considero impaciente, pero… la marihuana, mi carro, pagar de mi bolsillo con cara de asada (soy dependiente todavía)… es otra cosa. ¿Amistad arribista o microconciencia imprerceptible con tendencia al pseudomasoquismo la tuya?
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