Miércoles 29 de abril, 2009

El buitre y la ética

R, mi alumna, cree que estoy equivocado. No lo he dicho en voz alta, pero creo lo mismo que ella piensa, sin embargo me mantengo, estúpidamente, en mi posición. Debo hacerlo. Total, así aprendí y así creo que ella aprenderá. Estoy en las últimas clases del curso de Fotografía y todo se ha desarrollado bien. La clase de Ética, no obstante, está llena de estas cosas que conforman el conflicto, la discrepancia y, a veces, uno se queda, para siempre, con el letrero de imbécil colgado en el cuello.

Todo comenzó cuando conté la historia de Kevin Carter. Para los que no saben quien fue este genial fotógrafo, aquí va una breve reseña (imperdible) de lo que fue su vida, no sin antes decir que la ética es muy personal y depende de cada uno (y esto también es discutible), valorar las situaciones y hacerse de un juicio, así que trataré de ser lo más objetivo posible:

Nació en Sudáfrica, el 13 de septiembre de 1960. Justo cuando el Apartheid se estaba enraizando. Los datos rescatables, antes de dedicarse a la fotografía, son que estudió Farmacia y que intentó suicidarse con un cóctel de aspirinas, tranquilizantes y veneno para ratas.

Se tiene que entender lo que fue esa época para Sudáfrica: la violencia racial era horrorosa y la hambruna mataba tan igual que las balas. Solo fotógrafos negros registraban esta ferocidad y fue allí que los fotógrafos blancos Ken Oosterbroek, Greg Marinocivh y Joao Silva juntos con Kevin Carter recorrían las zonas “no blancas” para fotografiar los combates brutales entre las fuerzas del gobierno y las facciones negras que usaban hachas, lanzas y hondas. Ahí vivía y trabajaba Carter. Desde las cinco de la mañana hasta el mediodía hacía fotos de gente matando y muriendo. Los cuatro fueron reconocidos por su manera arriesgada y descarnada de capturar la violencia; tanto así que la revista Living de Johannesburgo, los bautizó como “El Club Bang Bang”. Estos fotógrafos hacían fotos espeluznantes y se exponían a numerosos peligros como caminar sobre campos minados y fotografiar en medio de lluvias de balas.

Un día llegó, junto con Joao Silva, a la aldea Ayod, en Sudán. Zona conocida como El Triángulo de la Hambruna. Al llegar “Los dos vieron las fotos por todas partes, había una imagen impactante por todos lados, así que se separaron (…) Un rato después Carter se acercó a Silva (…) y le dijo: ‘Le estaba sacando fotos a una nena arrodillada, que apoyaba la cabeza contra el suelo, y de repente un buitre gigante se posó detrás de ella. Seguí disparando, y después espanté al buitre’. Cuando trató de mostrarle el lugar, no se veía al buitre por ninguna parte, pero la nena seguía ahí, vencida por el hambre. Ninguno de los dos ayudó a la niña a llegar a la tribu que estaba apenas a 20 metros” (texto sacado del libro The Bang Bang Club: Snapshots from a Hidden War)

Ahora, hay muchos dichos sobre esta foto: se dice el buitre estaba esperando que la niña muriese para luego comérsela. Se dice, también, que la niña estaba haciendo sus necesidades (defecando) y que este animal (que abundan en ese lado de África) solo esperaba su ración de comida, no la niña, si no sus excrementos.

Carter vendió la foto (por la cual se demoró 20 minutos en tomarla ya que esperaba que el buitre abriera las alas para una mejor toma… que nunca se dio) al New York Times y la imagen se convirtió en un símbolo de la hambruna y fue usada en infinidad de pósters y campañas. Sin embargo, llegaron a la mesa de redacción muchas cartas preguntando qué fue de la niña. Qué había hecho el fotógrafo para ayudarla. Carter, seguramente sorprendido, confesó que no había hecho nada. Supuso, dijo, que se había levantado con sus mismas fuerzas y que llegó al comedor de su aldea sola.

La imagen se volvió un boom. Dio la vuelta al mundo y fue portada, incluso, de la revista Time. Carter, de pronto, se convirtió en un tipo muy popular. Se olvidó de las constantes angustias económicas que padecían casi todos los reporteros gráficos independientes y firmó un beneficioso contrato con la agencia francesa Sygma desechando, incluso, otra oferta de la gigante Magnun del legendario fotógrafo James Nachtwey.

No obstante, viviendo el mejor momento de su carrera, Carter, estimulado por las constantes críticas (se le comparó, incluso, con el buitre), revivió el asco que sentía por la vida: “El mundo es una porquería y yo solo le tomo fotos”. Kevin empieza a sentirse “atrapado por imágenes de asesinatos y cadáveres, furia y dolor, niños heridos o muriéndose de hambre, hombres que aprietan el gatillo con alegría, policías y ejecutores… El sentimiento de culpa quizá tenía que ver con nuestra incapacidad de ayudar. Manejar la culpa es fácil. Superar la incapacidad de ayudar es mucho más difícil, casi imposible”, decía el otro miembro del Bang Bang Club; Greg Marinovich.

El 12 de abril de 1994 el New York Times llama a Carter para comunicarle que ha ganado el premio Pulitzer. La celebración le resultó imposible: “Es la foto más importante de mi carrera, pero no estoy orgulloso de ella. No quiero verla. La odio”. Y así, en medio de la conmoción que sentía y luego de apenas cuatro días de ganar el premio más importante del periodismo gringo, Carter escucha por la radio que uno de sus mejores amigos y miembro como él del Club Bang Bang, Ken Oosterbroek había sido asesinado en Tokoza (Sudáfrica), por un bala perdida que impactó en su cabeza, en uno de los tantos enfrentamientos que él cubría.

“La muerte de Oosterbroek dejó devastado a Carter quien regresó a trabajar a Tokoza al día siguiente… más tarde le dijo a sus amigos que él y no Ken ‘debía haber recibido esa bala’” (texto sacado del libro: The life and death of Kevin Carter).

Luego de la muerte de su amigo y luego de que Nelson Mandela llegara a ser el nuevo presidente democrático, él se liberó de la coraza que lo protegía. Perdió su único motivo para vivir: Ahora la guerra había terminado y él se encontraba libre. Como uno más. Y así, todo lo vivido y sufrido se empozó en un charco de culpa. La mirada en retrospectiva lo torturó. Las imágenes de la niña y su amigo muerto lo perseguían y se hundió en una inmensa depresión. No podía trabajar y si lo hacía, caía en errores tontos y absurdos como olvidarse de los rollos, llegaba tarde a las entrevistas, no le ponía pilas al flash, etc.

Tres meses después, el 27 de julio de 1994, asqueado de todo lo visto y con una indescriptible depresión, Carter se fue con su Nissan rojo a la orilla de un río donde había jugado cuando era niño. Encendió su walkman y, luego de conectar una manguera al tubo de escape y hacerla entrar a la cabina del carro que estaba sellada, murió asfixiado. En su carta de despedida, entre otras letras, dijo:

“Realmente lo siento. El dolor de la vida, de vivir, anula la alegría hasta el punto que la alegría misma, no existe”

Esta es su historia. Llena de incomprensión, horror, muerte y algunos aplausos. Y es que para poder hacer este trabajo, el de reportero gráfico, es necesario blindarse, armarse de una coraza emocional. No se puede trabajar como un ser humano normal. Uno se transforma con la cámara en el rostro. Esa caja negra se transforma en una barrera protectora que nos aleja, increíblemente, del miedo, del horror… y hasta de la compasión. Si uno se detiene a pensar, a sentir, a respirar o a compadecerse como cualquier humano más, pues no se va a poder obtener el trabajo que se desea, así de simple. La idea central es hacer una buena fotografía. La mejor posible. Allí empieza y termina la razón de la vida misma. El resto es relleno. El razonamiento de Carter era sencillo: si hacía una buena foto (potente, fuerte, impactante) se beneficiaría él mismo y crearía, por su difusión, conciencia social sobre las desgracias que azotaba ese poblado (y a todo ese continente) crearía y generaría compasión y misericordia… sentimientos que en él se encontraba oculto, detrás de su cámara Nikon. Por eso, no hizo nada por la niña.

Todo esto, para un fotógrafo profesional de prensa, es comprensible, por eso ninguno de sus colegas le dijo nada a Carter, mucho menos los del Club Bang Bang, pero para la gente normal, como su familia o como R, mi alumna, les resultaba incomprendible y hasta monstruoso. Lugar a donde iba le hacían la misma pregunta: ¿por qué no ayudaste a la niña? Su vida se convirtió en una pesadilla.

Alguna vez cubrí la muerte de cientos de personas en el gigantesco incendio de Mesa Redonda, en el que caminaba entre cadáveres y escuchando gritos de ayuda. ¿Qué hice? Pues tomé fotos. Alguna vez, cubrí la espantosa muerte de otros cientos de personas en el último terremoto de Pisco. Hubo gente llorando. Gente que pedía ayuda a gritos. ¿Qué hice? Pues tomé fotos. En ambas oportunidades, al quitarme la cámara de la cara y camino a casa, lloré como cualquier desconsolado, por las tremendas desgracias que me tocó ver y, sobretodo, por mo poder ayudar. Por no poder dejar mi cámara a un lado y hacer algo por esa gente. Puedo comprender lo que le sucedió a Kevin Carter. Pero lo comprendo ahora. No hace 13 años cuando el mismo ejemplo nos los planteó mi ex profesor de fotografía en la Universidad San Marcos. Casi lo ‘mato’ por su “inhumanidad”. Me pareció un imbécil. Un carroñero. Tan igual que el buitre. Todo el salón de clase, conmigo a la cabeza, nos fuimos encima del buen profesor José Paz que no supo cómo esquivar nuestras balas y se fue muy mal parado del salón. Pero ahora, luego de tantos años, estoy de acuerdo con él.

Ahora, lo comprendo. Ahora, luego de tantos años de experiencia, lo comprendo. Y espero que así sea con R. No obstante, todo cambia: como aquel chibolo (yo) que en vez de tomar fotos, celebraba como un eufórico hincha más ese golazo que le hizo Waldir Sáenz al River Plate de Argentina. Ahora, casi una década después, ese otrora practicante de fotografía, se muestra adusto, serio y con el pulso fijo cuando Johan Fano marcó ese agónico gol en los últimos segundos del partido, ante la poderosa selección Argentina. Más de cincuenta mil almas gritaban ese gol hasta las lágrimas, pero entre los eufóricos hinchas y los vigorosos jugadores, estaban un puñado de reporteros gráficos peruanos y extranjeros serios y sin poder siquiera sonreír. El tiempo nos hace madurar y aprender en esta carrera que es el fotoperiodismo. Todo cambia. R cambiará. Yo sigo en proceso…

No obstante ella sigue molesta, y no puede entender mi postura. ¿Estoy de acuerdo con la toma de esa foto? La respuesta es sí. ¿Estoy de acuerdo con que no haya ayudado a la niña a llegar a la tribu que se encontraba a 20 metros? La respuesta también es sí, aunque en el fondo piense que no, y esto es, seguramente, porque en este preciso momento que escribo estas letras, no tengo un cámara fotográfica en mi rostro. Soy uno más. Soy como R. Como tú. Y siento, sobre mi oficio, algo muy parecido al asco.

Crónicas  29 / abril / 2009 
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  • 1. mauricio  |  abril 30th, 2009 at 10:06 am

    lo cierto es que los periodistas estan “ahi” para buscar la noticia, no para ayudar. Aunque suene duro, esa es la verdad. Es más, cuando tus alumnos salgan de las aulas se daran cuenta que todo aquello que les enseñaron en etica y deontologia, no es mas que teoria romantica, inaplicable en la realidad.

  • 2. Roslu  |  abril 30th, 2009 at 10:34 am

    En este tipo de situaciones, lamentablemente, los periodistas no estamos para ayudar. Aunque suene duro, no podemos dejar pasar ciertas cosas perdiendo tiempo en otras. El periodista debe estar blindado para soportar penas, tristezas, desgracias. No podemos negar que este oficio también te da alegrías y satisfacciones. La ética es algo muy personal, cada uno tiene normas de conducta.

  • 3. R, tu alumna  |  abril 30th, 2009 at 4:58 pm

    buena fotografo..ta paja…

  • 4. Elmo Nofeo  |  abril 30th, 2009 at 10:40 pm

    Por eso es que yo extraño mi época de niño donde todo era más fácil,
    donde las cosas o eran buenas o eran malas,
    no había lugar para dudas.

  • 5. Chio  |  mayo 2nd, 2009 at 11:14 am

    Es totalmente cierto mi querido L, que la camara es un escudo. Con la camara he podido “ver” gente decapitada, putrefacta, niños violados y asesinados…antes de ser fotografa no habia siquiera visto a mi abuelita muerta…Sí estamos ahi para fotografiar!..Pero si en mis manos esta la posibilidad de salvarle la vida a alguien…al menos lo intentare. Amo con locura la sensacion de llevarme una buena foto a casa, pero estoy segura que mas amaria la sensacion de haber salvado una vida.
    Han pasado los años y muchas duras imagenes por delante, pero sigo llorando ante el dolor y la injusticia…incluso con la camara delante…sere una buena o mala fotografa?…aun no lo se!
    Un abrazo enorme mi siempre querido Ipa
    Chio

  • 6. pam  |  mayo 2nd, 2009 at 10:16 pm

    No suelo leer , textos largos en blogs, casi siempre escriben lo mismo . Sin embargo el tuyo me lo leí de piez a cabeza . Que delicioso y conmovedor escrito. Mi ignorancia hacia el famoso Carter , la sincera y directa forma en que narras me ha gustado muchisimo. Mis clases de fotografía en mi tercer ciclo del año pasado no fueron nada interesantes pero tan solo cone ste poquito me has motivado , a pesar de lo triste y duro que es ser un fotografo cuando no solo son las tipicas fotos de la naturaleza y etc de cosas que no van tan a la par con una realidad cruda de lima.
    Un beso (aunq el presidente lo prohiba )

  • 7. Juan Carlos  |  mayo 3rd, 2009 at 8:55 am

    Siempre me gusta pasar por esta bitácora.

    Lo posteado me ha hecho reflexionar y ver la carrera del fotoperiodismo desde otro punto de vista.

    A veces deshumanizarnos es inevitable…

  • 8. Oscar  |  mayo 4th, 2009 at 8:19 am

    No conocía la historia detrás de esta fotografía. No hay duda que grafica de manera muy objetiva y real la desgracia humana de ese país, producto de inhumanas confrontaciones entre personas (acaso seres humano?, no lo se…)
    Gracias a esa fotografía muchas personas (al igual que yo) nos conmovimos de tan dura realidad. No se si alguien hizo algo efectivo para subsanar ese “error humano”, pues yo no hice nada. Sòlo recuerdo que hice ver a mis hijas que la realidad que ellas viven al lado de sus padres, está muy lejos de la que viven niñas como la de la foto y que por ello deberían agradecer a la vida por lo que tienen.
    Es dificil entenderlo y me quedará siempre la duda si en ese momento Carter debió ser fotográfo o humano. No creo que la ética me de la respuesta.
    Excelente relato Lucho, extraordinario como siempre. Un abrazo.

  • 9. Chino Chang  |  mayo 8th, 2009 at 10:49 pm

    ¿Cuál es el dilema? ¿Tomar la foto o ayudar a la niña? El caso de Carter es un ejemplo recurrente de la moral y la ética, que no son lo mismo. La moral es un conjunto de normas y principios que rigen nuestro comportamiento. Se basa en la libertad de determinación del individuo, las consecuencias para los demás y en una serie de normas que radican en valores que pretenden ser universales pero que pueden cambiar con el tiempo. La ética es su tratado, y en él siempre existirá discusión.

    Un doctor tiene que salvar vidas; un periodista, ser veraz; un reportero gráfico, registrar la realidad. Esas son sus funciones. En éstas no hay discusión moral, por más perjudicados alrededor o galardones que reciban. El dilema moral se plantea en la pregunta ¿debió ayudar a la niña? Carter espantó al buitre, pero tenía elementos para llevar a la niña a la tribu. ¿Se hubiese salvado aún así la haya transportado 20 metros? Su foto sirvió para concientizar a la comunidad internacional, pero no ayudó a la niña y eso fue un peso en su conciencia, cosa que se debió responder solo ante sí mismo.

    ¿Debió tomar la foto? Sí. ¿Debió ayudar a la niña? Sí. ¿Carter fue víctima de la moral impuesta por los demás? Sí.

    La ética no es una teoría romántica. Pero cuando R y todos los aprendices laboren y se enfrenten a dilemas morales, hallarán mejor sus respuestas. Buena suerte en su búsqueda.

  • 10. G. Bastas Chipoco  |  mayo 9th, 2009 at 2:25 pm

    La función básica y fundamental de un comunicador es comunicar, así de escueto y elemental. También me tocó analizar el caso de Kevin Smith en su momento en clase en la universidad y llegué a la misma conclusión que tú ganándome el desprecio de mis compañeros.

    Un profesional ayuda a la sociedad en lo que sus habilidades le permitan. Así como un paramédico pudo haber tratado a la niña, un cazador quizá disparado contra el animal, y así sucesivamente. Si la niña pudo salvarse o no es sólo una especulación vana. Es posible que Smith pensara igual.

    El mundo de hoy no es mejor que el de ayer, un mal ha sido reemplazado por otro o degeneró en un cáncer social difícil de extirpar. Si África sufrió el apartheid, el genocidio en Ruanda le sigió y de ahí Darfur tomó su lugar. ¿Qué puede hacer un comunicador ante eso? Comunicar.

    Dejemos que el diplomático haga su trabajo entre hoteles y corbatas, o la Cruz Roja atienda a quien lo necesite, que los voluntarios de Amnisty International o Greenpeace hagan lo suyo que los periodistas van las trincheras, no a pelear ni tomar partido sino a presenciar, analizar y revelar la realidad de modo que el resto sepa qué es lo que está sucediendo y por qué.

    Están en ellos en reaccionar al respecto. El comunicador es el intermediario -bajo ninguna circunstancia un filtro- entre el hecho (la acción) del cual espera pacientemente y con expectante angustia que su trabajo inspire a hacer la diferencia (la reacción).

    Qué más cruelmente humana profesión en un mundo en picada.

  • 11. RUBEN  |  mayo 10th, 2009 at 8:26 am

    Ética y moral…

    Complicado asunto que siempre trae de cabeza a un ser tan “racional” como el hombre…. No puedo dejar por alto este comentario adjunto por parte de un lector de las crónicas… “Los periodistas no estamos para ayudar. Aunque suene duro, no podemos dejar pasar ciertas cosas perdiendo tiempo en otras”…. Creo que si el periodismo tiene como base esta idea, lamentablemente yo seré un pésimo fotógrafo…. Quizá mi idealismo o mi formación puramente humanista no me permita dar por alto ciertos aspectos como este….Desearía q mi formación no fuera determinante para provocar una respuesta tan humana de ayuda…Debería darse en todos….

    Una fotografía es más que plasmar un instante… Quizá toda una historia. Ni mucho menos opino que sea una perdida de tiempo el salvar una vida, aunque con ello “mi maravilloso trabajo” se vaya “a tomar por el culo”…Es más, tampoco es necesario caer en el morbo para plasmar una cruda realidad que lamentablemente no se da únicamente en Sudáfrica…. El morbo no da calidad a mi trabajo… Es cierto que por x motivos es lo que vende, pero creo q ahí entramos en un tema mucho más extenso y complejo que ética, código deontológico y moral.

    La cámara mi coraza… Mejor no llevarlas… Corres el riesgo de que se oxiden y sufras la pérdida de la verdadera esencia humana…

    Y esta es la opinión de otro R alumno de Ipa

    Rubén C. M.

  • 12. gabriel revelo  |  mayo 11th, 2009 at 7:51 am

    me pusiste a pensar en el tema… `no soy reportero gráfico así que ya te imaginaras mi postura. y sin embargo, ese profesionalismo que mostraron, lejos de asquearme me admira y causa un gran respeto.

    saludos, me encantó el relato y nos abriste los ojos a un mundo que la mayoría desconocemos.

  • 13. Jose  |  mayo 15th, 2009 at 8:25 am

    De acuerdo a los comentarios el cantante tiene que cantar; el doctor, que curar; el comunicador, que comunicar; etc. Es obvio, cumplen sus funciones. Estoy de acuerdo.

    Pero todos somos seres humanos, más allá del título o afición.

    Cuál es la función del ser humano en relación con los otros?

  • 14. Angiehope  |  mayo 24th, 2009 at 7:32 am

    Es verdad!, la vida te enseña a que tu puedes colocarte como critico, puedes mirarlo del angulo en que solo ves, y solo te queda resumir tu idea a lo que se muestra, y crees que es la unica verdad!, por que como dije, es lo que ves!..

    Pero si no solo miraramos y en vez de eso, observaramos con paciencia cada cosa, cada imagen, y nos colocaramos en los zapatos de los demas, si no fuera tan facil criticar y solo decir.. “Yo lo pude hacer mejor”, o, “Yo hubiera hecho esto”. Cuando nunca se estuvo alli.Cuando nunca se ha hecho nada.

    Creo que muchos sueños se estarían cumpliendo en estos momentos, ya que muchas veces nosotros mismos somos los que matamos, por envidia, prejuicios y hasta ignorancia las ganas que ponen los demas por lograr sus sueños.

    Solo Dios sabe por que las cosas suceden de esa forma. Luego de el nadie puede juzgar..

    Felicitaciones por tu pagina web.

    Angiehope

  • 15. Manuel Diaz  |  agosto 3rd, 2009 at 10:13 pm

    si carter ayudase a toda la gente de la guerra, hubiese muerto ahi. un fotografo no puede alterar el funcionamiento de la tierra, es parte de la etica fotografica
    saludos.

  • 16. Da neira  |  noviembre 10th, 2009 at 5:26 pm

    “el buen Iparraguirre”
    tal vez, no cabe dentro de mi cabeza, el hecho de dejar a una niña así, pero al mismo tiempo entiendo el no hacer nada.. es confuso, y esta noche iré a dormir pensando en eso, sabiendo que no llegaré a una conclusión.

  • 17. WiL III ciclo ipad :D  |  noviembre 13th, 2009 at 9:45 pm

    Bueno profe mis respetos de veraz ser fotografo es mas q solo disparar del gatillo jeje .. esta foto ya la habia visto no conocia su historia (muy interesante, gracias) solo para comenzar la foto en si, es demasiado cruda, fuerte, desgarradora, controversial y de muchos mas adjetivos que ya no kiero ni escribir… de hecho q esta foto como bien cuentas es un boom, el hecho de estar en ese preciso momento (en realidad CARTER espero un tiempo determinado) en un entorno muy cargado, una lluvia de balas … CARTER de hecho q como fotografo solo penso en la foto perfecta, sin pensar en la parte humana o la solidaridad dadas las circunstancias del caso, de ahi q la foto trae diferencias de conceptos ya que yo como estudiante puedo pensar de que se paso de inhumano al no ayudar a la niña ya q la imagen muestra la cruda realidad del momento donde la niña literalmente se esta “muriendo de hambre”, pero viendolo de otro punto de vista el solo se enfoco en su trabajo, que era sacar fotos perfectas sin importar las circunstancias … en realidad no sabria q hubiera hecho yo en ese momento, es mas hasta derrepente no tendria las agallas para estar AHI, o como en mesa redonda y pisco desde del punto de vista profesional tiene toda la razon y mi comprension sin embargo con el correr del tiempo pensare mas sobre esto q en realidad es todo un tema que si hizo bien o no? la respuesta es si para las 2.. muy LOCOOOO todo esto profe es un maestro!!

  • 18. Danna Marquez  |  noviembre 16th, 2009 at 10:49 pm

    La verdad es que quede más impactada que nunca profe. Ya había escuchado algo de esta fotografía…pero nunca tan a fondo como en este post. La idea de dejar a una niña que se encuentra en una condición fatal, y con un buitre cerca…no me entra en la cabeza. Para los periodistas es LA foto…y seguramente para otras muchas personas tambien lo es, mientras que los demas la ven como incoherente. Ahora veo lo dura que puede llegar a ser esta carrera.

  • 19. Fiorella Castañeda  |  noviembre 16th, 2009 at 11:58 pm

    IPARRAGUIRRE
    gran fotografo
    de vdd q muchas veces entender este tipo de cosas es dificil, para mi lo es, no puedo aceptar este tipo de indiferencia, pero como se dice son dos puntos distintos de vista dentro de uno mismo..

  • 20. Aaron well  |  noviembre 17th, 2009 at 7:37 am

    Cruda realidad pero muy cierto cuando la etica y lo profesional se juntan aun asi la labor de cada persona es diferente yo lo entiendo asi y lo comprendo pues yo por mas bien que quisiera hacer no podria operar a un paciente porque no es mi profesion por lo tanto un fotografo tiene que hacer lo que tiene que hacer eso nada mas aun asi es mi punto de vista cuando uno puede hacer algo lo tiene q hacerlo

  • 21. Oscar S.  |  diciembre 4th, 2009 at 4:45 am

    La verdad,creo que nadie está preparado para blindarse ante imágenes como esta.Y siempre he oído que la niña murió y el buitre estaba ahí para comerse sus restos.Por eso es tan dura esta fotografía.

  • 22. ana  |  febrero 18th, 2010 at 9:48 am

    me parece q esta foto demuestra la indiferencia global q existe, de haberla salvado, tenia la responsabilidad de salvar a los miles de niños desnutridos q habitan alla… a pesar de tener esta imagen, la cosas no han cambiado mucho, y la gente solo critica… xq no la salvooo??… cuando por las calles limeñas vemos puro chibolo vendiendo caramelos, etc… y q se hace por ellos?

  • 23. susana  |  marzo 1st, 2010 at 9:55 pm

    hola

    estoy de acuerdo que puedas ser un buen fotografo, pero que padre que pudieras ser un mejor ser humano, teniendo la oportunidad de oro en tus manos de ayudar, pero entiendo que no te comprometas entiendo tus barreras, se llaman miedo o que sera? que te acostumbras al dolor y al sufrimiento humano y te olvidas que tu tambien lo eres?
    saludos.
    pd. kevin carter y su club también consumia mucha droga lo cual lo ayudaba a mantenerse alejado de la realidad.

  • 24. Fito  |  marzo 24th, 2010 at 8:45 pm

    Estimado Lucho
    Gran historia, me encanto y me hizo darme cuenta del enorme poder de la imagen, algunas veces nos da placer otras dolor, a veces admiracion o desprecio, sorpresa..etc.

    Respecto del amigo Carter, lastima por el, no creo que nadie tenga derecho a juzgarlo. Me gusta pensar, que si en algun momento estuviera en una situacion similar, pueda ser menos profesional y simplemente yo. Creo que el mundo necesita mas optimistas.

    F

  • 25. jorge cerdan  |  marzo 27th, 2010 at 7:14 pm

    fue una clase que me impacto mucho no se que decir es tan complejo esto. ES EL MOMENTO ….es ahi cuando uno decide que hacer. es una busqueda de ti mismo frente a la situacion. espero encontrar la respuesta conforme avance con mi camara. fue una buena clase y sobre todo de reflexion. gracias profesor luis.

  • 26. jhonatan- tu pequeño alumno  |  junio 28th, 2010 at 4:28 pm

    La vida nos hace ver como idiotas-casi siempre- y nos entercamos con algo que creemos que es verdad, por que simplemente es nuestra verdad y hacemos caso omiso a los demas.
    Pero al final la verdad no importa, tampoco lo que opinen los demas sobre tu verdad. Lo unico que importa es como te sientas !TU! con dicha verdad.
    A fin de cuentas el pasado ya pasó, dejalo pasar, NO TE PERTENECE………..

    profe inspirador reportaje….

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