Adiós a los rulos
Cristian, mi hijo, tiene tres años. Tiene, además, muchos rulos que caen de su cabeza con mucha gracia y poca preocupación. No es raro escuchar a muchas personas que, al verlo, elogien sus rulos como si fuera una rara belleza. Una especie de curiosidad los embarga y se acercan a escurrir entre sus ondeados cabellos. Y yo, orgulloso, altanero y babeando estúpidamente, solo atino a observar, y deleitarme como cualquier padre haría con un hijo como él, desde un rincón.Ahora, yo no soy ajeno ni advenedizo en estos menesteres. Claro, y es que los rulos, que con tanto encanto luce mi Cris, los llevo también. No ha sido, sin embargo, algo que siempre he deseado. Mi madre me cuenta que, alguna vez, ingresé llorando a casa, porque alguna malgeniada niña me había dicho que tenía la cabeza de colchón, aduciendo, claro está, a los innumerables rulos que poseía. Y allí estaba yo, rogándole a mi bella madre, para que me planchara la cabeza. Por favor, plánchame la cabeza, mamá, plánchame la cabeza. Y mi madre, quien se moría de la risa por mi singular pedido, solo atinaba a consolarme.
Es así que muchas veces, cuando estaba en la infancia, mi madre me decía, mira en los salones de belleza, todos quieren tener tu cabello ondulado, menos tú. Todos pagan por dejar sus cabellos lacios y tenerlos ondeados como tú. Y así, mientras me llenaba de besos, me decía al oído, eres un privilegiado. Y así, como por arte de magia, ese cabello ondeado que poseía, y que tanto me avergonzaba, se convirtió en mi orgullo. Mi madre, llena de ternura, me hacía sentir lindo y, como bien lo dijo, privilegiado por tener esas virutas en mi cabeza. Eres feo, me repetía en el espejo de mi baño. Pero tienes lindos cabellos, me repetía coqueto, narciso y ridículo. Claro, ya de mayor, allá por mi adolescencia (y hasta ahora), mis rulos han sido objeto de juego por muchas de mis ex parejas. Algo jugueteable (dícese de tenerlo para jugar), algo apachurrable, olible (dícese de tenerlo para oler). Las chicas hacían de mi cabeza un parque de diversiones donde a mí, dicho sea de paso, no me molestaba. Todo lo contrario. Me encantaba. Me fascinaba. Me sentía querido. Me sentía, de una forma tonta, lindo.
Es así, que nunca me los rebajaba más de lo debido. Nunca. Lo mismo con Cristian. Trataba, en la medida de lo posible, de no rebajarle mucho el cabello cuando ya veía que estaba muy largo. La primera vez que le cortamos el pelo, en casa, casi lloramos. Mi padre, tiene una foto suya de cuando era niño. Tenía el cabello ondeado larguísimo y orgulloso. Mi hermano y yo, igual. Cristian, muchas fotos más.
Sin embargo, esa tradición familiar se tenía que acabar. Mi padre y yo, pensamos que un buen lugar para que Cristian continúe sus estudios de Kinder, era el colegio peruano chino del distrito de Pueblo Libre. Claro, es un colegio para nada barato. Es así que, cuando mi papá recibió la espuria condena por parte del Poder Judicial por un delito que jamás cometió, nuestros ingresos mensuales se vieron gravemente mermados. Sin embargo, tomando algunas medidas de emergencia (como las restricciones en los servicios de Internet, cable, las clases de inglés de mi hermano, mis clases de natación, etc), logramos tranquilizar nuestras deudas y vivir con las justas, pero vivir, al fin y al cabo. Una de las medidas que teníamos que tomar era desistir de la intensión de matricular a mi hijo en ese colegio. Mi padre, se opuso. Hagan lo necesario, me pidió desde prisión. Hagan lo necesario para que Cristian siga sus estudios allí, por favor.
Y así lo hicimos. Con muchos ajustes, logramos matricularlo. Con más ajustes, logramos comprarle los costosos libros. Con esfuerzo, logramos comprarle su uniforme. Sin embargo, al llegar el primer día de clases, nos dimos cuenta de un pequeño detalle en la lista de rigurosas normas que los chinos pedían a los niños. Entre tantas había una que me causó perplejidad: El niño, tenía que estar con el cabello corto, bastante corto. Y adjuntaban, a maner de ejemplo, una foto en el que aparecía un niño oriental asustadísimo, con una cara de ‘yo no quiero estar aquí’.
Se lo comenté a mi papá, y él dijo, cabizbajo y vencido, que las reglas se tenían que cumplir. Y bueno, llevé a Cristian a cortarse el cabello, con las posturas de pena de su abuela. Adiós, le dijo mi madre, sabiendo que un Cristian estaba a punto de irse y vendría otro, más rapado, más limpio, más oriental… una tonta regla, pensé. Pero, qué se podía hacer si no cumplirla. Así, le dije a mi hijo, frente a la amable y linda estilista, que le iban a cortar el cabello bastante corto. Él, no quiso. Por favor, le pedí, son las reglas de tu nuevo colegio. Y él, a regañadientes, aceptó. Sin embargo, mientras veía en el espejo como se deformaba su antiguo rostro, empezó a llorar. Le pedí que se calmara, le dije que no era la gran cosa, total son solo cabellos.
Cuando le dije eso, él me miró con ira, como creyendo que le mentía. Y me dijo algo que me dejó petrificado, a ver, por qué no te cortas tú el pelo. Y yo, me quedé mudo. Yo no tengo que ir al colegio, le dije luego de un largo silencio. Y nuevamente se puso a llorar. Ok, ok, le dije, me voy a cortar el pelo, pero cálmate. Es así que me senté a su lado, y la otra estilista se prestó a trasquilarme. Mientras ella me cortaba el cabello, Cristian me miraba por el reflejo del espejo, más tranquilo, más curioso y yo, graso error, también lo observaba. Digo graso error, porque no me di cuenta de lo que esta mujer hacía con mis rulos. Simplemente, los eliminó. Los pulverizó. Los rapó sin piedad. Lo que vi en el espejo, no era yo. Era un pelado más. Una oveja trasquilada sin misericordia. Abrí mis ojos y exclamé ¡qué has hecho! Y ella, sin mucho espanto, me dijo tranquila, pues cortándote el pelo. Pero por qué tan corto, le pregunté, y ella me respondió que me lo estaba cortando igual como a mi hijo. Pero yo no voy al colegio, le dije en un tono casi ridículo, mientras Cristian me miraba sonriendo, maliciosamente feliz. Y yo me quedé callado, para no seguir evidenciando mi malestar. Pero quería llorar por la inesperada ausencia de mis rulos.
Hey!, yo sé que soy casi calvo, pero igual amaba a mis rulos. Al final de la jornada trasquilatoria (dícese de ya no sé qué…) ambos, de la mano, nos regresamos a casa Él me miraba sonriendo, yo lo miraba derrotado, con mucho frío en mis orejas. Al llegar a casa, todos se rieron de mí. Claro, mi hijo, seguía siendo lindo, para todos, pero yo, ya no tenía nada de lindo. Sabía, que lo único que poseía con gracia era, justamente, lo que ya no tenía. Y así, el domingo, antes de ir a su primer día de clase, fuimos a visitar a mi padre quien purga una injusta condena en el penal San Jorge, de Lima. Él, quien nos vio de lejos, se mató de la risa. Primero lo abrazó a Cristian, luego a mí. Me acarició la cabeza casi desnuda y me dijo algo que me hizo sentir bien, nuevamente, me dijo, hijo, al igual que Cristian, te ves bien guapo. Y yo, que hasta esa tarde estaba de luto por quienes en vida fueron mi orgullo, mi fetiche y mi admiración, o sea mis rulos, me sentí halagado y feliz.
Cristian, mi hijo, tiene tres años. Este jueves cumple cuatro y le compraré una linda gorrita. Recibirá su santo siendo un pelado como yo, pero sigue siendo guapo, como cuando cumplió dos. Uno. Y como cuando nació. Al igual que él, yo soy guapo, según mi padre. Eso está bien, pensé. Claro, esa opinión difiere mucho con las burlas de mis graciosos y creativos amigos de la revista El Gráfico, pero qué carajo me importa lo que digan esos pelucones redactores. Mi hijo y yo somos guapos, según mi generoso y guapísimo papá.



1. D€m€nT¡∂ | Marzo 9th, 2008 at 11:30 pm
a mi me parece que les cae muy pero muy bien el corte… vi algunas fotos tuyas con los rulitos y tambien te ves bien pero no se como que me gusta mas el cabello cortito ahp….
tu hijo es una ricura!
2. Pinky | Marzo 10th, 2008 at 1:29 am
jajaja!! que simpáticos!!!!
Se ven lindos los dos! A mí me encantan los rulos, pero no puedo negar que les queda bien el pelo corto!!
Cris como acostumbra: hermoso!
Besos sin rulosssssssss!!!!
3. Jassy | Marzo 10th, 2008 at 2:10 am
Pelucones redactores??? jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja
ayy que risa!
Tu no eres como Sansón que perdió su fuerza cuando Dalila le trasquilo la cabeza, tu llevas esa fuerza contigo siempre, es el poder de tus escritos, de tu cámara y en la forma que tienes de contarnos todo y enfrentar la vida.
Espero que a tu peque le vaya bien en el cole, lo del pelo es un dolorcito que tenemos que sufrir todos los padres cuando empiezan la escolaridad, snif, a mi me gusta mas mi niño con rulos también, los mismos rulos que su padre.
Beso, hablamos.
pst estan guapos oye, no te hagas
4. Mariella M | Marzo 10th, 2008 at 5:34 am
Dos cosas:
La primera es que tu cabello está más corto que el de tu hijo
La segunda, pues que con el ejemplo se aprende, y tu hijo te ayudó a que te dieras cuenta de eso… así como tu papá te las da a ti: cuando algo se tiene que hacer, pues se hacen..
Y opino igual que todos, a los dos se les ve lindos… :D… siempre es bueno un cambio de look no crees?
5. GIOVANNA | Marzo 10th, 2008 at 5:50 am
ME ENCANTAN LOS RULOS!!!…PERO SE LES VE MUY LINDOS A LOS DOS CON EL CABELLO CORTO!
BESITOS!
6. Miguel | Marzo 10th, 2008 at 7:03 am
Tierno post,
“Pero yo no voy al colegio, le dije en un tono casi ridículo, mientras Cristian me miraba sonriendo, maliciosamente feliz. Y yo me quedé callado, para no seguir evidenciando mi malestar. Pero quería llorar por la ausencia de mis rulos.”
Esta parte me causó una risa jajaja, Que a tu hijo le vaya bien en el cole.
Saludos
7. El Frankie | Marzo 10th, 2008 at 9:37 am
Pero parece más corto el tuyo que el de tu hijo, no? Al menos el puede hacerse un moñito hacia el costado.
Yo no puedo decir nada porque no me gusta mi cabello :s
8. ..."""silvanna"""... | Marzo 10th, 2008 at 11:01 am
jajajaja hacia tiempo que no pasaba a leerte…pero primer post que leo y ya me estoy riendo!!! jajaja menuda la que te lia tu hijo! que buena jajajajajajaja
y estoy de acuerdo con tu padre! Los dos estais guapisimos!!!! xD
Un saludo!
9. Akinol | Marzo 10th, 2008 at 12:30 pm
See Here or Here
10. Anonymous | Marzo 10th, 2008 at 2:17 pm
Desconocida
Se te ve un poco mayor pero igual te queda muy bien el corte siempre es bueno un cambio de look.
Tu hijo es una belleza con rulos o sin ellos
Cariños
11. Marilia | Marzo 10th, 2008 at 3:30 pm
jeje que buen post, me has hecho recordar el orgullo que tengo por mi cabello ondeado (sabras que de niña lo tuve lacio y en la adolescencia se me ondulo!), luego mis lagrimas cada vez que mi madre me lo cortaba, y finalmente el inicio del cole, y no es por ser patera pero creo que el nuevo look te ha kedado bien. Saludos!
12. Carlos | Marzo 10th, 2008 at 3:52 pm
El amor de padre no dejo que te dieras cuenta a que peluquero(a) te entregabas.
Saludos.
13. trujillano | Marzo 10th, 2008 at 4:35 pm
bonito tu relato…te dire q tengo 29 años y “nunca” me gusto ir al peluquero,ni a los tradicionales ni a los “estilistas” y es mas ahora estoy con el pelo q me llega a los hombros…me muero de calor y esta q me llega mi pelo,pero veremos quien gana…mi fuerza de voluntad o mi paciencia….saludos
14. magui | Marzo 10th, 2008 at 5:49 pm
Holaaa.. no te ves mal de cabello corto y tu nene menos, de hecho se ven lindos, aunque te entiendo a mi tampoco me gustaban mis rulos de peque y ahora me fascinan, pero el año pasado me fui a donde se suponen eran los artistas en corte y mis rulos tomaron forma extrañá buu… de solo recordarlo me dan ganas de… bueno imaginalo, en fin con el tiempo crecio y ahora esta lindo de nuevo, haci que me solidarizo contigo, cuidate y no te preocupes que ya crecera.
15. Elmo Nofeo | Marzo 10th, 2008 at 9:51 pm
No pues Luchin, los hombres se cortan el cabello con peluqueros hombres, no con estilistas ni peluqueros de señoras.
Porque cuando menos lo pienses, te vienen con la novedad “mire señor le hicimos un mechoncito dorado” o “mire que bien le queda el corte honguito” y te lo empiezan a transformar.
Esta en tus manos la hombría de Cristian.
Y la prueba la tienes a la vista con esos redactores pelucones, un hombre jamás se preocupa si es guapo o no, jamás se preocupa de su cabello, se lo corta y ya.
Un abrazo.
16. markin | Marzo 11th, 2008 at 9:28 am
pegaste, mejor dicho, te montaste en la regla: PRACTICAR CON EL EJEMPLO.
Un buen recuerdo quedará para tu hijo, y de seguro en futuro te lo recordará.
Alguna vez oi que el cabello también tenía su rol en la personaldid de las personas. No está mal para Cris sepa saberse con carbello corto. Aunque, deban pasar 11 años para que lo vuelva a teher grande.
Ameno leerte.
Chau.
17. diego | Marzo 11th, 2008 at 10:16 am
Hah. No necesitas rulos, eres blogger, ya eres churro para el 90% de las mujeres (y uno q otro broder).
18. Anonymous | Marzo 12th, 2008 at 8:49 am
los rulos tienen su encanto pero igual tu hijo sigue siendo xurrisimo asi como el padre jajaja
besoss!
19. Anonymous | Marzo 12th, 2008 at 11:32 am
Definitivamente Christian es demasiado lindo, y tu?, tu estas super mejor con el cabello corto (aunque las entradas se evidencian).
=)
20. Vit M.D | Marzo 12th, 2008 at 6:31 pm
Lucho!!
jajaja, el padre tiene que dar el ejemplo siempre!!
jajaja, peladitos!! se ven bien!!
P.D: Creo q Elmo exagera, en fin, yo me corto en una estilista y me keda siempre divinoo jajajaja.
Saludos man!!
21. *Cristal* | Marzo 13th, 2008 at 12:20 am
Aquella costumbre tan humana de amar lo q nose tiene y detestar lo propio… Concuerdo cno tu mamá. Mi cabello es lacio ,pero se hace ondas y hasta bucles porque me lo mantengo amarrado. Á veces es bueno hacerse un cambio d look, como para entrar a una nueva etapa.
Vaya, con rulos o sin ellos, sigues siendo Luisipa, el escritor. No me digas q, al igual q Sansón, característica más resaltante, x la q todos t conocemos, se fue! Acaso tus rulos t soplaban a la oreja?
No t sientas trasquilado. Tienes suerte, a los hombres les crece el cabello más rápido! Y x último, si tienes frío puedes usar gorritas y chullos, q bien peruanos son!
Y q chvr q todos aporten y hagan sus esfuerzos x darle lo mejor a Cristian. Bonita fdamilia, en verdad.
Veo la foto. No se t ve tan mal ¬¬ Aunque bueno, no suelo ver fea a ninguna persona además d mí misma. Sé una oveja feliz, q la lana volverá a crecer.
Meeeeeeeeeeee!!!
Pd: Hubieras puesto alguna excusa… No c si hay comparación, pero cuando mi hermano salió del colegio puso com oexcusa q no le podían rapar xq hacía teatro y necesitaba su pelo largo para un personaje. Todos lo respetaron, iugal sucedió cuando hacía remo. A lo mejor si decías q lo querían así para un concurso de talentos infantil…
Pd2: necesito tu mail para poder mandarte la invitaíón a ´mi blog. Es más d lo mismo, encma escribo mucho, no quieres leerlo. D verdad t lo digo. Hacemos algo! si t menciono, t copio en algún comment lo q haya puesto q se refiera a tí, sale? n_n
22. JARANOVICH | Marzo 13th, 2008 at 2:25 am
Tranqui Ipa que los “pelados” tenemos su encanto. Te admiro, eres un excelente padre, ahora te debes a tu hijo y a tu familia, ellos cuentan mucho contigo… y eso lo sabe muy bien tu padre.
Un abrazo,
23. Blue girl | Marzo 13th, 2008 at 8:17 am
Imagino la carita de tu ñaño cuando terminó la trasquilada: feliz cual lombriz!!! Esas cositas que se comparten de manera inesperada son mágicas!!!
24. Melisa Marin | Marzo 14th, 2008 at 2:38 pm
Lo peor de todo es que esos rulos ya no crecen iguales!
http://www.cronicasdetripasyframbuesa.blogspot.com
25. chica | Marzo 14th, 2008 at 9:38 pm
Linda historia y quedaron muy guapos.
Saludos!
26. Akinogal | Marzo 15th, 2008 at 6:01 am
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27. *MariJu-Pollita* | Marzo 15th, 2008 at 3:45 pm
Están hermosos los dos..!!
El pelo crece, siempre crece…
Te lo dice algien que porta el pelo lacio, lacio, lacio, como planchado… Que me he hecho mil cosas para que se encurben las puntas o algo, y sigue llovido ¬¬’…
Mucha suerte el lunes, comenzamos juntos..!!
MUA..!!
28. Anonymous | Marzo 15th, 2008 at 4:15 pm
CANELA: 1º Al principio del post me empecé a asar con eso de SENTIRTE “patito feo”.
2º Luego me desternillé de risa, porque tomaste sopa de tu propio chocolate y te la sirvió tu hijo.
3º Hay lind@s tan feos que nadie desea estar cerca de ellos porque su personalidad repele.
Por favor sigue divirtiéndonos con tu Reality Blog.
29. Cys | Marzo 16th, 2008 at 11:20 pm
Hasta hace un año he renegado de mis rulos a morir. Mi mamá nunca me decía como a tí “pero mira cuánta gente pagaría por tener tus rulos!”. Ella me llevaba a la peluquería para que me lo planchen.
30. Anonymous | Marzo 17th, 2008 at 1:41 pm
Pues, digamos que tu gorra ya no se ve tan descocida…
PD: Oe, cuando un par de chelas ahhh…
mau
31. Anonymous | Marzo 17th, 2008 at 4:05 pm
Amor de mi vida!!!.. ahora si quiero verte!!!!.. y quiero escucharte mas!!! en mi buzon de voz!!!.. y con este post te amo más mucho más!!!!!!!!!… amor de veritas!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!………… un besote!!!.. y un pure de kfc!.
32. Anonymous | Marzo 25th, 2008 at 12:02 pm
Todo muy lindo…ánimo que e tiempo pasa volando…
un abrazo
33. 2 | Marzo 28th, 2008 at 11:39 am
Buena la crónica sobre Rolo
Tuve la suerte de trabajar con él cuando estaba en Expreso, hace tres años. Un maestro!!!
Tomas fotos y escribes bien, un lujo en estos días… Es un gusto leerte, me enteré de tu blog por una amiga…
Desde tres pisos más abajo,
Alfredo Pomareda
34. Catalina | Abril 2nd, 2008 at 8:54 pm
Yo que haría sin mis rulos…
nada,el cabello crece!
Y es una linda foto! Tiernísima…
35. Imberbe_Muchacho | Abril 3rd, 2008 at 8:51 am
ta que te han hecho una malda tio…caballero nomas, jejejeje
suerte con todo y un abrazo desde la distancia
36. Kat | Abril 4th, 2008 at 8:42 am
asu
qué distinto se te ve sin chuyo…
Diría yo
más churro
oye
tu hijo es tu clon
37. Bz | Mayo 23rd, 2008 at 8:57 pm
Qué bien contada la historia. Bien llevada, bien escrita
Saludos,
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