24 / Junio / 2007

Te amo, negro

Decir que siempre fue mi amigo sería mentir. De niños nos odiábamos. Él siempre me pegaba. Yo era el mayor pero él siempre me pegaba. Le tenía miedo, algo de respeto, pero, también, le tenía envidia, ya que se desempeñaba muy bien en las cosas que a mi me salían pésimo: el fútbol, el trompo, las bolitas… y, luego, en la adolescencia, las mujeres. Al transcurrir muchos años, después que la infancia se fue, sin darnos cuenta nuestra relación cobró un inexplicable plus. Poco a poco, Larry y yo nos convertimos en los mejores amigos. Era como mi hermano… era más que mi hermano. Nadie podía separarnos y, gracias a él, los años de mi adolescencia se volvieron alegres, imperdibles, entrañables… sé que no hay nada de novedoso ya que todos tenemos amigos a quienes le agradecemos su sola presencia. No habría nada para la anéctoda, salvo el pequeño detalle que Larry y yo, por una pelea que tuvimos, no nos hablamos desde hace más de quince años.

Siempre íbamos juntos al colegio o a la playa con las amigas que teníamos en común y, aunque él era el galán del grupo, nunca se metía con las chicas que a algunos de nosotros nos gustaba. Lo mismo cuando jugábamos fulbito (aunque a mi no me gustaba jugar por lo pésimo que lo hacía) siempre me escogía primero y ser el primero, significaba ser “alguien”, alguien que, lógicamente, no era. Pero, además, yo no me quedaba atrás: lo ayudaba con las matemáticas, curso en el que él era un asno; le prestaba mis cuadernos cuando se atrasaba o lo llevaba a las escaleras del puente peatonal para ver, desde abajo, la ropa interior de las chicas que estudiaban en el colegio de mujeres que estaba cerca al nuestro. Eran momentos increíbles, de mucha risa y mucha cercanía, como cuando lo acompañaba a su casa y, mientras sus papás no estaban, destapábamos alguna botella de ron que su mamá vendía en la pequeña cantina que tenía y nos embriagábamos.

Fue en una de esas pueriles borracheras, en el que abrazados, escuchando algunos boleros cantineros, me dijo: Lucho, te quiero huevón, yo le sacaría la mierda al primer hijo de puta que te falte el respeto. Te amo, negro concha tu madre, me decía eso y yo no podía decir nada, solo sonreía tontamente al escuchar sus palabrotas llenas de una extraña ternura y así, mientras Iván Cruz cantaba a llantos: Sírvame otra copa cantinero… y con los ojos rojos por el ron, nos perdíamos en un largo abrazo.

¿Lo quería también? Pues claro, eso y más, si es que hay más. Larry iba a ser padrino de mi hijo y yo del suyo. Nada ni nadie podía destruir nuestra amistad, ni siquiera el pesado de Ángel Rivera, el pendejito del quinto B, quien en un arranque de matonería, me quitó de las manos, a la hora del recreo, el pan con pollo que compré en el quiosco del colegio. Yo le reclamé pero recibí de lleno una cachetada en la mejilla derecha. Lo peor llegó cuando vino Larry en mi defensa y Angel Rivera también le dio una golpiza. Par de maricones, nos dijo y se fue. Y allí estábamos, los dos sentados en la banca del patio, yo con la cara roja por la cachetada y él con el pómulo hinchado por un puñete. Pero, entre nuestra impotencia por sentirnos ofendidos sin que nadie nos de justicia, pensamos en lo que una persona normal pensaría cuando se siente agredida: venganza.

No tengo por qué contarlo, pero lo haré, ya no me importa. Un día, a la hora del recreo, sin que nadie se de cuenta, Larry y yo entramos al salón de Ángel Rivera, no a tratar de golpearlo, ya que igual nos masacraría a los dos juntos, eso lo teníamos clarísimo. Entramos al salón y le robamos toda su mochila, con toditititas sus cosas. Yo estaba temblando, pero Larry, ahora que lo recuerdo, lo disfrutaba. A la media hora vimos al valiente de Ángel Rivera llorando. Y eso, aunque suene horrible, nos gustó. Larry quería romper todos sus cuadernos y tirarlos al río, pero le dije que mejor no, que en realidad el escarmiento ya estaba hecho y que sería mejor devolver, de alguna forma, la mochila, eres un rosquete, me dijo, pero igual me hizo caso, así que arrojamos sus cosas a la basura y, después de muchas horas, un auxiliar las encontró.

Conocimos a muchas chicas en el tiempo que duró nuestra amistad, muchas. Yo sé que debí decirle todo lo que Isabel me gustaba, pero no lo hice. Ella lo sabía estaba seguro de eso. Recuerdo la cara de idiota que puse cuando me enteré que eran enamorados. No lo podía creer y es que los coqueteos que Isabel y yo teníamos no eran poca cosa y ella sabía que él era mi mejor amigo. Igual, ella estaba sostenida del brazo de Larry en su cumpleaños, mientras todos los amigos estábamos celebrando con él. Los comentarios de los compañeros en común para con Isabel eran similares: que la pequeña Isabelita era una chica movida, una liebre, una puta. Y bueno, yo no podía decir nada y es que fácil estaba un toque dolido.

Lo que ocurrió esa noche, en la casa de mi mejor amigo, fue algo que me llena de vergüenza y culpa. Algo que he venido rumiando desde muy en el fondo, por muchos años y que ahora contaré. En una de la visitas al baño, en el segundo piso de la casa de Larry, me encontré con Isabel, ella sin muchos problemas, me preguntó si me gustaba, yo le dije que no, que ella era la chica de mi amigo, pero ella insistió, me dijo que se había dado cuenta de cómo yo le miraba los senos o los labios, que no le mintiera, y se acercó peligrosamente a mi. Me sentí desnudo, como si ella supiera todo lo mío y no pude mentir. Le dije que sí, que me gustaba y mucho. Me quedé callado y ella también. Yo quería algo en retribución a mi declaración. Necesitaba una muestra de afecto, aunque sea un pequeño consuelo por descubrir de esta forma mi corazón. Y llegó. Decir que ella me besó, sería una mariconada: nos besamos a muerte. Nos queríamos arrancar los labios a mordiscos y, tengo que confesarlo, lo disfruté y mucho. Ella concluyó el beso y se fue rauda.

Nadie nos vio. De eso estoy seguro. Me fui de la fiesta antes que termine. No me despedí de nadie. Ella estaba de lo más normal la última vez que la vi. A mi, me consumían mis diversos sentimientos y no supe como reaccionar.

Pero, nunca, en mis más diversos pensamientos, puede predecir lo que luego llegó. Habrán sido las 10 de la mañana del día siguiente, cuando su llamada me despertó. Lucho, soy Larry, me dijo, hola, me emocioné, como siempre lo hacía, Isabel me ha contado lo que le haz hecho, me dijo y me puse helado, si fueras otro, te iría a buscar ahora mismo y te sacaría la concha tu madre. Si te veo en la calle, no me saludes, no me hables porque si lo haces te saco la mierda. Dijo eso y colgó.

Hay momentos en la vida que uno desea que nunca hubieran pasado, hay momentos en la vida que uno prefiere que se borren de un zarpazo. No saben todo lo que hubiera dado para que no hubiera pasado lo que pasó. En ese momento quería buscar a Isabel y pedirle explicaciones a la fuerza. Pero sería en vano. Larry nunca más me habló, al menos por los meses que se quedó en el Perú, ya que casi al año de esa terrible noche, se fue, junto con sus padres, a Estados Unidos, por una visa de residencia que se ganó su mamá en el sorteo de visas. No fui a su despedida, él tampoco me invitó y tampoco invitó a Isabel con quien terminó cuando la encontró, cerca de su casa, besándose en una oscura esquina con el impresentable de Ángel Rivera.

Mi mejor amigo se fue y nunca pude conversar con él por culpa de mi cobardía. Fácil si me acercaba me golpeaba, pero sé que debí intentarlo. A lo largo de nuestra vida, siempre peleamos con algún amigo, pero siempre nos reencontramos para reconciliarnos, ese reencuentro nunca sucedió con nosotros, esa reconciliación nunca nos tocó vivir. Larry iba a ser padrino de mi hijo y yo del suyo. Pero, en vez de eso, estoy aquí, frente al teclado, escribiendo una especie de carta pidiéndole perdón por todo lo que pasó.

Ahora que veo una antigua foto en la que salgo abrazado con él haciendo un ridículo gesto con la mano y con un vaso de ron en la otra, pienso en todo lo que hubiera dado por tener su amistad en los malos momentos que me tocó vivir en estos quince años. Ahora, que estoy haciendo los preparativos para el bautizo de mi hijo, como quisiera un abrazo de él diciéndome, desde el fondo de sus entrañas: te amo, negro concha tu madre.

Crónicas  24 / Junio / 2007 
  • 1. Yola  |  Junio 25th, 2007 at 2:16 am

    Lamentablemente estas cosas suceden y lo peor, por alguien por quien no valía la pena, cosa que descubrió un poco tarde tu amigo.
    Pero nunca es tarde para decir lo siento sabes? Tienes muy lindos recuerdos de esa amistad, no has intentado buscarlo? sabes dónde puedes ubicarlo?
    Aún no es tarde para recuperar esa amistad…
    Suerte !!
    Saluditos :)

  • 2. schatz67  |  Junio 25th, 2007 at 4:58 am

    Ya fuiste varón.Aunque él haya descubierto más adelante que la famosa Isabel era tremenda juguiplayer igual le quedará a él la amargura de una actitud que como amigo nunca esperó.

    Creo que una de las cosas más difíciles en la vida es no agarrarte a la mujer de algun amigo que esta descontenta o tiene ganas de aventura.O a alguna amiga de tu mujer que busca guerra sin cuartel.En ambos casos vas muerto.

    De todas maneras vale tu reconocimiento.Trata de hacérselo saber a tu amigo.

    Un abrazo

    Schatz

  • 3. Alexis Pardo  |  Junio 25th, 2007 at 10:34 am

    La mujer de mi amigo pasa a convertirse en un hombre para mí.

  • 4. darling  |  Junio 25th, 2007 at 10:36 am

    Tal vez Larry lea tu blog… Quién sabe…

  • 5. TRuLy  |  Junio 25th, 2007 at 4:08 pm

    Que pena lo que paso con tu amigo..
    como dice Schatzie esta bien yuca que el se olvide de eso…
    pero igual seria bueno que el lea la carta o por lo menos que hablen una vez mas…
    LAs cosas no se pueden quedar asi,
    uds eran amigos… se que pueden solucionarlo.

    Un beso enorme!

    MUa!

  • 6. Alexander  |  Junio 26th, 2007 at 5:05 am

    La pérdida de la amistas solo es posible cuando un sentimiento más profundo y primitivo lo descascara: el deseo sexual por una mujer, o el instinto de supervivencia.

    Muy buen texto. La trama tiene en algo que ver con el último post de Renato Cisneros en El Comercio.
    Saludos.

  • 7. Anonymous  |  Junio 26th, 2007 at 8:42 am

    Creo que peores cosas pudieron pasarte al tocar los labios de aquella rufla…esto te sirve de experiencia que con mujeres sin moral siempre sales perdiendo tú. Al menos te quedo la experiencia de saber como es una linda amistad.

  • 8. El Frenopatico  |  Junio 26th, 2007 at 9:09 am

    bueno…. la amistad es eterna sambo… yo tenia un amigo, el Loco Rudolf que por ahi hablo de el y de como luego de mas 10 anhos lo volvi a encontrar, es cosa de buscar, por algo estan las paginas amarillas y google…

    me gusto tu relato, como siempre… me gusto eso de “decir que nos besamos seria una mariconada”… muy buena…
    pero en resumen la historia me gusto bastante, me hizo recordar las palomilladas que haciamos con el Loco Rudolf… otros tiempos… pero todo, todos se recuerdan….

    esteee.. nunca lo dije pero gracias por el comentario en mis dibujos… y si, me gustaria exponer, algun dia…

  • 9. Jaime  |  Junio 26th, 2007 at 9:34 am

    Leí el texto y la verdad que no entiendo una cosa, realmente es una cosa que no me cabe en la cabeza… he visto y vuelto a mirar cien veces la foto tuya con tu pata, y no me cabe en la cabeza cómo alguno de ustedes pudo haber sido “galán”. Bueno pues, es cuestión de puntos de vista…

    Jaime

  • 10. El Frankie  |  Junio 26th, 2007 at 10:04 am

    Pero si Isabelita era la de ‘cascos ligeros’ que Larry no lo sabía?? el galán del barrio? el papirriki? entonces le faltaba cancha, eh? Y más aún al verla después chapando con el lornón de Ángel lo confirmaba aún más.
    Y tu también pues Luis como te vas a templar de esa clase de flacas -aunque si estaba buena, para un agarre estaba bien-

  • 11. chica  |  Junio 26th, 2007 at 5:37 pm

    Ah bueno, no eres un amigo de fierro (cheka el comercial de Sprite Argentina)… jeje

    Pero ya que pasó tanto tiempo, y por lo que has contado, de hecho que se reconcilian si se vuelven a ver. Intenta y nos cuentas.

  • 12. Anonymous  |  Junio 28th, 2007 at 4:44 am

    Creo que tendrías que tratar de ubicarlo y reconciliarte… eso te va a hacer bien a vos!!Si lo hacés…contame como te fue!tkmm.- Romi

  • 13. akinorev  |  Junio 28th, 2007 at 5:33 pm

    Hay Luisillo =/ que dificil. ¿Sabes donde está exactamente? deberías escribirle.

    Es más, dame su correo y le mando este link de tu post =), anda si? Que le llegue como anónimo, andale!

    Suerte, que todo termine feliz! como todo en la vida =)

    Un beso…

  • 14. Jaime  |  Junio 29th, 2007 at 9:35 am

    Yo también te amo, negro lindo.

  • 15. *MariJu-Pollita*  |  Junio 30th, 2007 at 1:20 pm

    Nunca es tarde para arreglar una verdadera amistad…
    MUA^^…

  • 16. Adverso  |  Julio 2nd, 2007 at 6:57 am

    Puta, nose si los que tenemos la culpa muchas veces somos los mismos hombres, o es que siempre cuando las mujeres intervienen en la amistad varonil la cagan…quien le dio la manzana a Adan? Eva!, quien se le regalo a Lucho? Isabel!…ves la cagan jaja.

  • 17. Cinder  |  Julio 4th, 2007 at 10:06 am

    q pena q tu amistad terminó por culpa de una tipa así, pero yo q creo q deberías buscarlo cómo ya te lo han escrito, intentar encontrarlo, quizá la vida te depare una sorpresa, saludos

  • 18. Imberbe_Muchacho  |  Julio 5th, 2007 at 1:52 pm

    puta tio, pero con los años se sofocan estas huevadas… mi mejor amigo tambien desde la adolescencia es el padino de mi hijo y asi sera tambien del lado de el ya que esta por casarse
    No se tio, asi la tipa sea una player, no era la voz

  • 19. jose  |  Julio 11th, 2007 at 7:54 am

    recien hoy visite su blog ,casi por casualidad aunq ya habia oido comentarios muy buenos acerca de ud,,,saludos y siga escribiendo

  • 20. Dragón del 96  |  Julio 12th, 2007 at 12:08 am

    Vamos, no hay mal que duré ml años, esa herida ya no duele en el corazon de tu amigo. Eran niños, puberes, esas cosas pasan… (claro que la que mas disfruto de ello fue Isabel, pero bueno…)

    Slaudos.

  • 21. Gonzalo Del Rosario  |  Julio 14th, 2007 at 4:07 pm

    Ta qué post tan cargado de sentimientos encontrados, y no puedo describir lo siento al escuchar a The Who con “See me, Feel me” cuando en la historia, la falsete agarraba con el patín, y luego de esto recibía la llamada.
    Todos tenemos un gran amigo que hemos perdido, mierda, sí que se extraña.

  • 22. Crhistian Alayo Aguilar  |  Julio 24th, 2007 at 4:55 pm

    Hola, la verdad es ke al leer el titulo de tu articulo, pense ke eeras gay (cualkiera se ekivoca, no?, pero luego ya leyendo el contenido me encuentro con una hisoria muy chevere, me parece bien redactada y amena de leer, el caso es ke me gustó, y weno a veces pasa eso, ke con el transcurrir del tiempo algunos amigos se van y otros llegan, a algunos los volvemos a ver y a otros no, suerte!!

  • 23. Mario Piscoya  |  Diciembre 12th, 2009 at 4:44 am

    Oe Malambo, excelente crónica pero aún no consigo identificar al “pendejito de la sección B” ha ha
    Un abrazo brother, estamos en contacto

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