Sigo siendo el rey
Es una competencia. No sé el por qué, pero siempre fue así y (al parecer) siempre lo será. La tensión empieza desde una semana antes (a veces más) y recién se respira tranquilidad el domingo en la noche. Este año no fue la excepción: siete hijos para cuatro madres. Quien da el mejor regalo se lleva la gloria (los miles de besos de mamá) y el regalo más humilde, estúpido o misio arrastrará la vergüenza por todo el año. El día de la madre, en mi casa, es toda una competencia.
Las visitas son mi abuela, mi tía Luzmila y sus tres hijos. En casa estamos mi hermano, mis padres y yo. Mi hermano, Jean, le regaló un precioso Bonsai a mi mamá, que son estos árboles en miniatura que mi madre adora. Javier, uno de mis primos, le regaló una secadora de cabello, Danny, un lindo vestido de noche y Ángel, un fino perfume que, por suerte, encontró en oferta.
Pero, el mejor regalo, hasta ese mediodía, fue el que le dio mi papá, por anticipado, a mi abuela Cirila, su mamá. Mi viejo le regaló, increíblemente, una entrada en zona VIP al concierto que el sábado ofreció Diego Torres en Lima. A mi abuela le fascina Diego Torres, mi papá nos contaba que “la muy libidinosa” gritaba excitadísima desde su asiento: “¡Te amo chato!”, mientras él permanecía avergonzado a su lado, soportando las miradas de las demás personas.
Todos estábamos sorprendidos por mi abuela y su frenética despabilación frente al argentino Diego Torres, claro que la música de fondo, en esa reunión familiar, era justamente la del gaucho. No había otra. Pero, entre las risas, mi regalo esperaba. ¿Qué le regalaría a mi madre? Ta, ta, ta, tan: Un celular. Mi madre perdió el suyo, así que mi regalo sería perfecto, al menos eso pensaba. Yo estaba tranquilo, paciente, esperando el momento indicado. Era lógico que mi padre y la eufórica Cirila ganaran este año, pero, qué importaba, la idea era no ser último, la idea era sacarle una sonrisa a mamá.
El problema llegó cuando, en medio de la parrilla que preparamos los varoncitos para la ocasión, alguien comentó sobre el teléfono que mi mamá extravió y (agregó el pesadísimo de mi primo Javier) que quizá ese sería el regalo que estaba guardando. Ella me miró de reojo y dijo fulminante: “no creo, mi hijo es más inteligente” y morí. No dije nada. Miré el trozo de bife casi quemado que tenía al frente y escuché, con el fondo de Diego Torres, las carcajadas burlonas de mis primos. Rápidamente (no me quedó de otra) mentí. Dije que no, que un celular no sería mi regalo. Y las aguas se calmaron, menos el torrente que dentro de mí se formó.
¿Y ahora, qué mierda hago? Me preguntaba sin obtener una respuesta satisfactoria. Pasaban los minutos y el almuerzo estaba llegando a su fin. Todos estaban pendientes de mi regalo y yo no tenía nada. Sonó el celular, era Yuly, mamá de Cristian, mi hijo, quien quería darle un regalo a su abuela (mi mamá), por el teléfono. Apagué el equipo de sonido (junto con la voz del pesado de Diego Torres), activé el alta voz del celular y Cristian, con una voz tiernísima, dijo:
Mamita, mamita mía,
linda como una flor
En tu día te entrego todo mi amor.
¡Gracias!
Los gritos fueron histéricos y todos festejaron a mi hijo. Mientras a mi, que si bien fue cierto que la llamada de mi Cris me estremeció de ternura, también fue cierto que la presión que sentía, por la ausencia de mi regalo, se acrecentó. Cuando de pronto mi mamá dijo: ¡Ay! Mi Cristian sigue siendo el rey de la casa, y a mi se me encendió el foquito. El rey… sigo siendo yo, pensé y desaparecí. Me fui a la tienda más cercana, revisé las páginas amarillas, y busqué la letra M de mariachis.
¿Cuánto me cobra por una serenata? ¿Por qué tanto? ¡Oiga está loco! Bueno, bueno, es una urgencia. No, no se me olvidó que es el día de la madre, seño. ¿En cuánto tiempo estará por acá? ¿No puede ser antes? Oiga, pero tengo algunos pedidos, primero yo quiero vestirme de mariachi y además, cantarle una canción a mi mamá. ¿Por qué se ríe? Bueno, la canción que quiero cantar son Las mañanitas. ¿Tiene pistolas de fogueo? Si, si sé que la revolución ya se acabó, no se haga el chistoso por favor que estoy nervioso. Bueno, apunte mi número y cuando estén en la esquina de mi casa me llaman para llegar con la sorpresa. Nos vemos. Chau.
Y listo. Los minutos pasaron rápido, yo seguía nervioso, claro está, pero, tomando en cuenta lo sentimental que es mi madre, sabía que el mejor regalo del año iba a recaer en mis manos. Y llegaron los mariachis con sus hermosos trajes, lindas guitarras, preciosos sombreros, con sus bigotes y sus fingidos dejos mexicanos. Me cambié en la calle. Temblando me puse el largísimo sombrero de charro, mientras mi buen amigo Pável Ugaz (colega fotógrafo del diario en el que trabajo, a quién llamé para que retratara mi ridículo) nos tomaba las fotos de rigor.
Llego a la puerta de mi casa, y grito con clarísimo acento de mariachi: “¡Ajajajayyyy! Soy el charro Lucho, el único charro con zapatillas ¡Ajajajayyyy!” Y la sorpresa fue general, ingresamos a la casa, con el sonido de las guitarras y las miradas de los vecinos que se exaltaron entre risas por verme vestido así. Mis primos y mi hermano sacaron sus celulares y me tomaban fotos, también grababan pequeños cortos de video en sus teléfonos.
Mi mamá se emocionó al ver a los mariachis, pero se emocionó más cuando, entre tanto charro, divisó a su primogénito dirigiendo a los mexicanísimos peruanos. Me acerqué a ella y me arrodillé,con el micro en la mano para cantarle, estas son las mañanitas que cantaba el rey David… me miró, gritó, me abrazó y lloró, lloró de alegría, lloró de emoción y pues, fue tanto, que lloré también. No pude evitarlo.
Fue emocionante, desestresante, íntimo pero, a la vez, tan público… ¿qué puedo decir? En mi vida nunca había hecho algo así y fue el regalo del año, aunque luego, por unanimidad, las mamás dijeron que Cristian, mi hijo, se llevó las palmas, pero eso, al final, es secundario.
Yo era un mariachi con zapatillas, mi abuela era una fan de Diego Torres y mi hijo todo un declamador. Llegarán más días de la madre, ya se fueron muchos días de la madre, pero este domingo que pasó, este día de la madre que acaba de terminar, será inolvidable.
Entre lágrimas, la señora Élida, le dijo a su hijo, gracias mi amor. Entre lágrimas, el charro Lucho, le decía a su preciosa madre, te quiero mucho. Y, entre lágrimas, risas y flashes, los mariachis cantaban: “El día que tu naciste, nacieron todas las flores…”



1. D€m€nT¡∂ | mayo 14th, 2007 at 3:25 pm
que lindooooooo! me encanto, la verdad es que los mejores regalos son los que salen asip de la nada, al momento… te juro que las fotos estan tiernisimas! me encanto!
2. Imberbe_Muchacho | mayo 14th, 2007 at 3:40 pm
bien ahi Luchito con la super serenata del charro con zapatillasoe cuanto me cobras por una serenata, aqui nomas en Miraflores (huachafo, pero tierno caray)
3. darling | mayo 14th, 2007 at 5:01 pm
Jajaja, ¿para qué querrá Imberbe una serenata en Miraflores?Súper lindo tu día de la madre.
4. chica | mayo 14th, 2007 at 6:06 pm
Demasiado diver y demasiado tierno, o sea bien kitch. Me encantó y me hizo reir. Volveré siempre a ver qué andas escribiendo… jaja.
5. liNch | mayo 15th, 2007 at 7:32 am
Vaya, eso lo importante la pasaste en familia. si pues los detalles menos inimaginables son los mejores ..salu2
6. martinvargas | mayo 15th, 2007 at 5:42 pm
tierno como un pudín rosa, fresco como un lapo por mañosón y ágil como meteoro. Pero aún insuficiente para igualarme.jajajasaludos promo
7. El Frankie | mayo 16th, 2007 at 10:30 am
Oye que buena esa del mariachi.. y que fue del celular? te lo quedaste? lo regalaste? lo estás vendiendo? habla que modelo es? PD. no te soltaste un ‘me gusta tomar mis copas, me gusta bailar el son..’
8. Dragón del 96 | mayo 16th, 2007 at 11:46 pm
Yo me emborrache con mi cuñado.Y?Sorry, hay fiestas que no comparto.Slaudos.
9. María Jesús | mayo 18th, 2007 at 8:37 am
me muero con la ternuraaaa!!!vaya que buena salvada esa… y es que hay veces que ver a mamá contenta es de esos momentos únicos….Siempre te leo… hoy me animé a comentar… saludos
10. Luis Iparraguirre | mayo 21st, 2007 at 5:38 pm
DEMENTE: Te parece tierno? a ver cuando una serenata a lo luimi, naaaIMBERBE: A verrrrr, solo x ser tu, unas chelas nomás.DARLING: Uyyyyy si sabes algo, pasa el dato.CHICA: Chévere, eso es lo que siempre quiero, verte más seguido x aquí.LINCH: Así es mi querido amigo, asi es.MARTIN: jajajaja, habla promo, jamás nunca jamás. Chévere!FRANKIE: hablaaa, no el celu lo regalé también, no había otra. No canté esa, pero si: Me nace del corazón, decirle q usted es mi vida……DRAGÓN: sI, ES CIERTO, EN REALIDAD EL TEMA PASÓ X LO chistoso de las fotos.MARIA JESUS: Gracias María Jesús! gracis por leer siempre mi blog, espero q te agrade y espero, sobretodo, verte más seguido. Grcias!
11. Manuel | mayo 22nd, 2007 at 12:03 pm
Me entere de tu blog por el periodico. Entre y me gusta leer tus relatos. Muy divertida y tierna la historia del “charro con zapatillas”. Felicidades, un regalo inolvidable para tu viejita.
12. Chelo | mayo 23rd, 2007 at 2:53 pm
Me emocioné hasta las lágrimas con tu historia. Tu madre debe estar, aún, volando en una nube pensando que su hijo es maravilloso. Pero nosotros que te conocemos….nooooooo jajaja una broma.
13. Luis Iparraguirre | mayo 23rd, 2007 at 8:16 pm
MANUEL: Y eso del periodico fue una sorpresa, no lo sabía hasta que me pasaron la voz. Y así es, soy el único charro con zapatillas, Gracias!CHELO: Jajajajaja, oye, oye, q pasa… yo soy un ángel, jajajaja, gracias! espero verte más seguido!
14. Yo ser firula ... y tu chita (tarzan) | mayo 23rd, 2007 at 9:37 pm
primera vez q veo tu blog. La dirección la obtuve de una pag de peru 21 (no sabia q recomendaban blogs, pense q se limitaban a presentar recetas y a dar el horoscopo), y decían q este post tenia q ser visto de todas maneras…y tenían razón… muy wen post, me gustó muxo sin embargo kisiera saber…y q paso con el celular q le ibas a regalar a tu señora madre???..muxos saludos y bexos
15. Luis Iparraguirre | mayo 25th, 2007 at 11:51 am
FIRULA: Gracias por tu comentario, y si, los muchachos de perú21 hicieron un buen comentario de mi blog, lo cual agradezco, lógicamante. El celular? pues también se lo regalé, no había otra. Espero seguir viéndote por acá.
16. Crhistian Alayo Aguilar | julio 24th, 2007 at 5:39 pm
Ke bonito articulo, me conmovio.
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