La niña que quiso ser gimnasta
Allá a finales de los ochenta, en la fría Volvogrado, Rusia, la niña Yelena Isinbayeva le fascinaba un deporte que, sin saberlo, le daría pocos festejos: la gimnasia. No hacía más de una década que otra niña rumana iluminaba al mundo entero por su plasticidad y belleza, y es que Nadia Comaneci fue, por esas épocas, lo más resaltante en este bellísimo deporte. Es así que, llevada por la fiebre que Nadia había dejado, Yelena deseaba no solo practicar la gimnasia, sino ser la campeona mundial y olímpica. Sin embargo, al pasar los años, apareció un problema en su físico que no pudo controlar: su estatura. Yelena crecía y crecía de tal manera que ya no cabía en las barras asimétricas. Y lloró. Y se desconsoló. De un momento a otro se vio inservible. De un momento a otro sus sueños se desvanecieron con las tallas adicionales que la vida le dio.
Es así que su entrenador, al verla sumergida en la tristeza, le dijo: ¿Por qué no practicas salto con pértiga? Y ella, llena de una increíble incredulidad, le respondió con otra interrogante: ¿qué es eso? Y así, la pequeña niña se hizo adolescente. La adolescente se hizo una guapa mujer. La mujer se hizo una deportista. La deportista es, ahora, quien más logros ha obtenido en este deporte que en un principio no sabía exactamente qué cosa era: salto con pértiga.
Es así que, cada vez que va a una competencia, aburridísima al máximo, tiene que esperar a las otras competidoras que se eliminen en alturas menores a su capacidad para, luego de eso, medirse con las que pueden saltar, como ella, más de cuatro metros: “Como he dicho, es muy complicado batir récords cuando el resto de compañeras ya ha finalizado su concurso. La mayoría comienza con el listón a una altura de 3,70 metros. Me gustaría que lo hicieran a partir de 4,30 o 4,40, así no tendría que estar tres horas esperando para empezar a saltar”, se queja tras vestidores, llevándose a casa, seguramente, otro trofeo.
Con sus veintiséis años, esta guapísima deportista cobija 24 récords mundiales, dos medallas de oro (una de ellas en las olimpiadas de Atenas), tres mundiales en pista cubierta, dos al aire libre, un europeo en sala y otro al aire libre y, por si fuera poco ha sido dos veces la atleta mundial del año. Esta atleta, quien ha amasado más de un millón de dólares por los récords que ha pulverizado, no tiene rival alguno. Sin embargo, ella y la bella tenista María Sharapova, se disputan el cetro de la deportista más querida en la helada Rusia. A diferencia de la guapa tenista quien vive en los Estados Unidos, Isinbayeva radica, desde niña su país natal, y solo permanece en Montecarlo en la temporada atlética veraniega.
Todos saben de sus logros. Todos saben lo buena que es. Sin embargo, nadie conoce sus límites. Creemos que ella tampoco. Alguna vez alguien le dijo, “superarás los cinco metros”, ella, en silencio, solo sonría. Yelena demuestra la poca proclividad a las declaraciones, a las cámaras y a los flashes. Y así, llegó a Beijing: No le tomó mucho esfuerzo hacerse con el oro. Cuatro metros con noventa y cinco centímetros, fueron suficientes para relegar al resto de las competidoras. No festejó. Solo esbozó una sonrisa. Luego pidió aumentar la vaya a una media más alta. ¿Cuánto?, le preguntaron, “pongan el listón a 5.05 metros, por favor”. Silencio. Inmóviles. Solo obedecieron. Alguien, en la redacción de la revista El Gráfico-Perú, dijo que estaba loca.
En su primer intento, falló. En el segundo, también. Y llegó el tercero… el último. Besó la pértiga y corrió como nunca. Pasó limpia la valla. Y ya, mientras caía, empezaba a gritar de la alegría. Impuso una nueva marca mundial. Y lloró. Y gritó. Y Saltó. Y corrió. Y no aguantó la felicidad a tal forma que ya no sabía qué hacer. Recogió más aliento y siguió gritando. ¿Cuánto vale una medalla de oro? ¿Quién decide nuestros propios límites? ¿Cómo se puede perder sueños, recoger otros y triunfar consiguiéndolos? Yelena lo sabe.
Hace algunos años Yelena era una espigada niña destruida por algunos centímetros de más en su talla y ahora, ironías de la vida, esos centímetros de más en su preciosa figura, la llevan a la realidad de ser la primera mujer en pasar la valla de los cinco metros en salto con pértiga. Dos pisos, aproximadamente. Y sigue saltando. Y sigue gritando. Y sigue corriendo. Y sigue llorando, por la inmensa felicidad. Una felicidad de más de cinco metros.



1. Imberbe_Muchacho | agosto 23rd, 2008 at 4:55 pm
buenos las cronicas deportivas, esta y la de phelps…se te extraña tio
2. Fiorella | agosto 24th, 2008 at 9:58 am
hola esta super interesante tu blog, nose si te gustaria hacer intercambio de enlaces conmigo, ojala y te animes.
3. GIOVANNA | agosto 25th, 2008 at 4:58 pm
SIGUEN SIENDO MUY BUENAS TUS CRONICAS, PERO AHORA YA NO ESCRIBES TAN SEGUIDO Y SE TE EXTRAÑA X ESO!!
4. Troba | agosto 25th, 2008 at 5:35 pm
Hermosa crónica sobre Isinbayeva … queselalleva
se te extraña, aún
5. cachirulas | agosto 27th, 2008 at 7:57 am
me parece que es una berraca que no se dejo intimidar por esa pinche gringa. bravo por la rusita
6. Berenjena | agosto 27th, 2008 at 11:18 am
Un centímetro más!Que mostro por la zarina del salto con pértiga
Saludos!
7. Elmo Nofeo | agosto 27th, 2008 at 8:50 pm
Crónicas como esta, y la anterior, da gusto leer.
8. Pinky | agosto 31st, 2008 at 2:39 pm
TE AMO IPA
9. La practicante | septiembre 2nd, 2008 at 4:40 am
Como ya ha corrido la noticia, los practicantes de Tvperú hemos sido despedidos:http://practicantestvperu.blogspot.com/una versión
10. Vitín | septiembre 4th, 2008 at 1:50 pm
Ipaaa!!Excelente crónica… pero postea más seguido peee..
Un abrazo amigo!
11. JARANOVICH | septiembre 5th, 2008 at 5:27 am
Ipa, por dónde andas ?
12. LOBO INQUISIDOR | septiembre 12th, 2008 at 11:44 am
Muy buen historia.. que debio haber sido publicada en los mejores diarios y revistas del mundo.. de veras! Como para guardar este articulo. Un abrazo.
13. Alpinista Solitario | octubre 22nd, 2008 at 1:15 pm
Yo me perdi todas los Juegos Olimpicos… por la PM!!!… es lo mas doloroso que me ha pasado en lo que va del anio…saludosDante
14. daniela | noviembre 16th, 2009 at 5:29 am
wao yo tambien quise ser gimnasta y pude si pude ser gimnasta y no fui mas al gimnasta por que me iba de viaje que doloroso chao saludos
daniela
Deja un comentario
Trackback | Subscribirse al feed de comentarios