Domingo 13 de marzo, 2011

Adiós, Crónicas de Pollada

Hoy, domingo 13 de marzo es el cumpleaños número siete de Cristian, mi hijo. El año en el que él abrió los ojos por primera vez yo atravesaba unos grandes problemas existenciales los cuales llevaron a refugiarme en algunos escritos personales que mis amigos más cercanos conocieron a través del mail. Amigos y colegas periodistas quienes aprendimos a querernos con nuestras excentricidades y bobadas. Amigos a quienes a muchos ya he dejado de ver o frecuentar, sin embargo, su recuerdo todavía permanece iluminando mis nostalgias. Dichos amigos me confesaron algo en común y era que, según ellos, podía acompañar mi oficio de fotógrafo con la escritura. Ese interés por escribir y Cristian, llegaron de la mano ese mismo año. Cuando él nació, nacieron mis ganas de narrar historias por medio de las letras. Y así, continuaba enviando masivos a mis compañeros más cercanos con cualquier payasada que se me ocurría mientras ellos festejaban mis rebuscadas letras. Una vez, Norka Peralta, periodista del diario El Comercio, a quien en algunas oportunidades he nombrado de manera ficticia y otras con ánimos solo de molestarla (algo que nos permitimos los amigos que nos queremos), me propuso hacer juntos un blog. Acepté rápidamente. Sin embargo, Norka, como toda mujer que se quiere hacer la interesante, nunca más me llamó. Así que decidí hacer un blog sin su ayuda y fue en ese momento que nació Crónicas de Pollada.

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13 / marzo / 2011  Crónicas  Comentarios (27)
Domingo 6 de marzo, 2011

Adiós, amor

Más torpeza que precisión. Más ansiedad que serenidad. Cuántas veces había visto esa escena en sus fantasías de cama. Cuántas veces sintió la necesidad de un poco de ese placer que estaba a punto de llegar. Igual trató de someterse a un leve instante de tranquilidad. De frescura. No era un espectáculo diario. Quería disfrutarlo. Al frente de sus ojos estaba: inmóvil y húmedo. El color más bien era de un claroscuro sugestivo y delicioso, con algunos brotes de pequeñas protuberancia que formaban parte de aquel pezón que, segundos antes, estaba aprisionado dentro de su boca. Pasó sus dedos por todas esas voluptuosidades. Sintió cada placer que su tacto podía entregarle. Ninfas de sueños. Diosas de la carne. Musas de la poesía. Deseo. Pasión. Lujuria. Pecado suyo. ¡Oh!, Cuánto amor le tenía. 17 años de granos y rock and roll corrían por sus pieles vírgenes. Intocables. Tersas. Afiebradas. Te amo, le dijo. Yo también, le susurró. Mientras posaba sus labios encima de los suyos, despojó la última tela que tenía que caer para poder liberar al sexo que ardía del deseo. El eco de una conocida canción de Black Eyed Peas enmudecía los cortos gemidos de placer. Prométeme que nunca me dejarás, le pidió mientras sostenía su miembro desnudo y endurecido. Lo prometo, mi amor, le contestó.

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6 / marzo / 2011  Crónicas  Comentarios (4)
Lunes 28 de febrero, 2011

Cagones, a mucha honra

Una tarde, cuyo recuerdo se me hace jodidamente doloroso, cruzaba la sala de mi casa con un poco de despreocupación para llegar a la computadora y revisar las noticias del día. Cruzo la mesa y veo, de reojo, un inmenso calendario de Universitario de Deportes en el que estaban algunos niños quienes, seguramente, formaban parte de las canteras del club. No le di importancia y me senté en el mismo sofá desde donde estoy escribiendo, precisamente, estas letras. Puedo escribir una caprichosa combinación de palabras para narrar lo que pasó. Lo único que quiero que comprendan, sin embargo, es lo que en ese momento sentí, sin usar adjetivos que traicionen la objetividad. El recuerdo de aquel calendario encima de la mesa no me dejó leer con tranquilidad las diversas noticias que llegaban a mi computadora. En casa solo hay un hincha de la “U”: mi padre. Pero esa simpatía nunca lo llevó a conseguir almanaques o chucherías del club, entonces ¿De quién es ese calendario?, me preguntaba. Fue en ese instante que mi rostro comenzó a desfigurarse. Cristian, mi pequeño hijo, tiene seis años y es, desde que nació, hincha de Alianza Lima porque así lo decidí (en este caso el autoritarismo, disfrazado de amor, ganó). Pero esta decisión unilateral no era compartida por mi papá ya que siempre decía que Cristian será, como él, una gallina. Así que, por una fuerza invisible, fui impulsado a sostener con terror ese almanaque y lo que vi en esa imagen era una abominación. Fue en ese momento en el que todos los vecinos de mi cuadra escucharon un alarido desgarrador, muy similar a una mentada de madre.

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28 / febrero / 2011  Crónicas  Comentarios (11)
Miércoles 23 de febrero, 2011

El tesoro de Rodrigo

No es agradable dormir hasta tarde en las vacaciones. Rodrigo no recuerda si en el verano pasado hacía tanto calor como ahora. Igual se lava los dientes como la abuela Jacinta le ordena: “lávate los dientes o te saldrán pericotes de la boca”. Rodrigo no quiere que le salgan pericotes de la boca así que, llevado aun por el sueño, unta pasta dental en su cepillo para luego rasgar su dentadura con las cerdas. Toma desayuno y sale a jugar con sus amigos de siempre. Hace mucho calor. Mucho. De lejos observa que Juan José y Yuyito ya estaban jugando con Unga y Papilón. No saluda a nadie al llegar. Solo saca su trompo del bolsillo derecho. “Entro”, dice. “Termina este juego y entras”, le dice Unga. Yuyito lanza el trompo en medio del descampado y todos tratan de detener su baile con las furiosas embestidas de sus huaracas. En ese momento, Rodrigo moja la punta del pabilo con su lengua y enrolla con rapidez la cuerda que tiene en su extremo una chapa volteada de Inca Kola. Sin pedir permiso, lanza la huaraca con todas sus fuerzas y, de un solo puazo, detiene el baile del trompo de Yuyito. Papilón grita: “¡se lo bajó!”. Juan José se ríe asombrado, mientras el juguete de Rodrigo sigue bailando en medio del terral, hasta que Unga arremete con todas sus fuerzas al ruedo y lanza el trompo de Rodrigo lejos del lugar con la ayuda de una fuerte patada. “¡Tarado!, ¡te dije que termina el juego y entras!”, le dijo poniéndole el dedo índice en la cara. A un lado, Yuyito sonríe satisfecho, mientras anuda, nuevamente, su trompo con la huaraca.

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23 / febrero / 2011  Crónicas  Comentarios (3)
Jueves 17 de febrero, 2011

Las mujeres siempre ganan *

Las burbujas reventaban dentro del vaso formando cráteres blanquecinos de restos de cerveza. El humo del cigarrillo flotaba en el viento como pequeños mantos de seda que dificultaban el vuelo de las moscas de El Bar Queirolo. “¡Palomeque, dos más!”, bramó Iván. Palomeque se acercó sin prisa hacia la mesa donde estaban los cuatro periodistas quienes, cada fin de semana, se diluían entre tragos, cocaína y discusiones sobre política, deportes y mujeres. Iván es el mayor de esa joven promoción de veinteañeros redactores del diario La Prensa. Tiene 25 años y todavía extraña a su ex novia quien lo dejó por irse con un jipi vendedor de trenzas en La Plaza de Armas de Miraflores. Carolina es menor que él y le importa más la poesía que las notas informativas. Le importa más vivir el día a día que planificar un viaje para fin de año, por eso no le fue difícil dejar a este redactor por irse con el aventurero. “No era para mí”, se repetía Iván cada cuatro vasos. Y así, en medio de las disertaciones sobre el último discurso presidencial, Santiago reconoce una figura avejentada y risueña que se sienta en una mesa alejada. Cree reconocerlo pero no se atreve a consultar su duda a sus amigos ya que justo Horacio y Martín están enfrascados en una tensa discusión sobre qué diario tiene los mejores culos del periodismo nacional.

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17 / febrero / 2011  Crónicas  Comentarios (3)
Domingo 13 de febrero, 2011

Ojos que enseñen a mirar

La belleza y sus absurdas lejanías. ¿Cómo no podemos estar todos de acuerdo para un simple tacto? Para un simple suspiro de felicidad. ¿Por qué la soledad es el otro lado de la moneda que, irreversiblemente, tienen el placer y la satisfacción que te produce el roce consentido de una tersa piel? ‘Y en esta hora fría en que la tierra trasciende a polvo humano y es tan triste’ quisiera izar la bandera de la felicidad. La bandera del autoplacer. Ya que existen los ojos que me enseñaron a apreciar. Aquellos ‘ojos que enseñen a mirar. Labios que quemen. Sabios que enseñen a besar. Delirium tremens. Hijos de la necesidad: lluvia de semen’. En este momento en el que los ríos se desbordan, en el que los ojos se llenan de ganas por ver más, quiero agradecer a Daniel F. A Mario Vargas Llosa. Al diamante mágico de Gigi. A los calendarios de Susan León. A las antiguas portadas del diario Ojo y, claro, a las lentejuelas de Gisela Valcárcel. Gracias a mi mano derecha (y a la izquierda también). Gracias a los espejos. Al cine Junín. A la profesora Gretta y sus clases de religión. A las cáscaras de plátano. A la última página de la revista Caretas. Gracias a la vida por hacerme fotoperiodista. Gracias a la vida por esta última comisión. ‘Gracias a la vida que me ha dado tanto, me dio dos luceros que, cuando los abro, perfecto distingo’ a todas las colitas del Miss Reef Internacional.

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13 / febrero / 2011  Crónicas  Comentarios (6)
Jueves 10 de febrero, 2011

Solo tú te interpones a ti

Posiblemente la vida nos separe. Posiblemente tú te separes. Posiblemente la vida te ponga un recodo varonil en el que quieras librar algunas tensiones propias de la rutina y la clandestinidad. ¿Sabes que la infidelidad es un estorbo inventado por nosotros solo para hacernos la vida imposible? Anda, dale rienda suelta a tu libido. Diviértete. Goza. Inspecciona cada rincón de humedad que encuentres fuera de tu cuerpo. Fácil en las cavidades de otra persona. De otra mujer, quizá. No te sonrojes. Total, todo esto existe: tacto. Olor. Los sonidos imperdibles de cada estruendo de placer. Suelta tu lado animal. Suelta lo que quieres ocultar. Deja de bañarte con agua fría. Tócate. Revisa el placer que tu propio cuerpo te puede proporcionar. Revisa las imágenes que sacaste de tu cabeza cuando rezabas de niña. Posiblemente la vida nos separe, te dije. Posiblemente tu vida termine de un solo portazo. Posiblemente mueras hoy. ¿Dejarías escapar algún momento de placer solo por ir a trabajar? ¿Dejarías de ser feliz solo por planchar tu blusa del día de hoy? Reivindica la utopía de ser tu misma. De ser quien quieres ser. Saca el lado oscuro que tienes. Libera el animal sexual que llevas dentro. Libera tu pasión. Tu enojo. Tus ansias de amar. Anda, libera a tu cisne negro.

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10 / febrero / 2011  Crónicas  Comentarios (4)
Martes 8 de febrero, 2011

Historias urbanas *

Hay eventos que llegan lentamente y hay otros que pasan de largo. Unos que ni cuenta te das que están a punto de suceder y, cuando suceden, modifican tu vida para siempre. Un día te levantas de la cama. Te lavas la cara. Te cepillas los dientes. Te bañas. Tomas desayuno y te vas a trabajar. Regresas cansado y, fácilmente, un poco estresado. Dejas tus cosas por allí… no importa dónde. Te reconcilias un momento con tu almohada mientras vuelves a ver una vieja película. Sales. Besas. Amas. Comes. Bebes. Y vuelves a dormir para repetir todo al día siguiente. Y así hasta que llega un día que cambiará tu rutina para siempre. Tú no lo sabes. Ni lo sospechas mientras te cepillas los mismos dientes, con el mismo cepillo, en el mismo baño. Ni lo sospechas, repito. Pero allí te espera ese día que, con un hachazo invisible, cortará, de un solo empujón, toda tu vida. A veces para bien. A veces para mal. A veces será una mezcla irreconocible de buenos y malos momentos que no sabes si debes estar agradecido o maldecir por ser un desdichado. No sabes si reír o llorar. Y solo atinas a colocar más pasta dental en el mismo cepillo de dientes para poder asearte frente al mismo espejo que refleja al mismo individuo quien, poco a poco, envejece cada día más.

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8 / febrero / 2011  Crónicas  Comentarios (2)
Domingo 30 de enero, 2011

Mi foto favorita

Hace muchos años, la revista Rolling Stone le hizo una entrevista a Jhon Lennon. Para realizar la foto que ilustraría la nota, le dijeron a la fotógrafa Annie Leibovitz que retratara a esta leyenda viva de la música mundial en su departamento de Manhattan. Leibovitz es, hasta ahora, una de las más grandes retratistas del mundo de la fotografía y su estilo conceptual ha sabido retumbar la sensibilidad de sus seguidores no solo en Inglaterra y los Estados Unidos, sino en todo el mundo. Para muchos, quienes estamos pendientes de su trabajo, es común que nos preguntemos ¿Y ahora qué foto se le ocurrirá? La mejor etapa de su vida profesional la hizo en esta revista. Y, quizá, la mejor fotografía de su carrera fue esta que estoy tratando de narrar. Para ensalzar un poco más la leyenda de su trabajo, especialmente de esta foto, tengo que decir que después de cuatro horas de la sesión fotográfica, asesinaron a balazos a Lennon en la puerta del edificio donde él y Yoko Ono (su mujer) vivían. O sea, fue su última fotografía. Si una foto representa la esencia del amor, es esta. Si una fotografía logra decir más que mil palabras, es esta. Si tendría que elegir mi fotografía favorita de las miles que he visto en toda mi carrera, sería esta. La revista Rolling Stone la puso de portada y no le colocó titular. Ni una letra, salvo el logo. Ni una palabra que ensuciara tamaña expresión de sensibilidad humana. El ícono a quien el mundo lloraba en ese momento estaba allí, desnudo. Recogido. Totalmente vulnerable. Totalmente entregado al amor que le tenía a su mujer. Una foto que supo sobrevivir a su protagonista y que perdurará, como cualquier fotografía, para toda la vida. Como dije, si una foto representa la esencia del amor, es esta.

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30 / enero / 2011  Publicidad  Comentarios (4)
Miércoles 12 de enero, 2011

¡Cómo te odio, mi amor!

Me dices que no me quieres. Me dices que ya fue suficiente de tanto verso. De tanto fútbol de fin de semana. Me dices que ya te jode escuchar el mismo disco de Sabina. Que ya no quieres cargar mis maletas. Que te da lo mismo si es viernes o sábado, ya que siempre me tengo que ir antes de las once para dormir. Me dices que no quieres morir conmigo porque no quieres perder el tiempo en cojudeces. Me dices que no quieres trabajar. Que te mantenga. Que, como toda mujer peruana, eres machista. Que no quieres un hombre llorón. Que te incomoda verme deprimido con un pisco al lado. Me dices que reclame. Que luche. Que no sea un cobarde. Que sea valiente. Que sea un hombre de verdad. Un Iron Man, por ejemplo. O un simple serenazgo, qué importa.

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12 / enero / 2011  Narración  Comentarios (11)
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